Schiaretti, que atacó a los jubilados de la mano de CFK en 2008, hoy vuelve a cargar contra los pasivos de la mano de Mauricio Macri. Este ataque se ubica en un marco más general que tanto a nivel nacional como en la provincia tiene como principales puntos al ajuste, los tarifazos y un intento de profundizar la explotación laboral... de la mano de un discurso de la productividad.
Este discurso es el fundamento de los despidos, que en el Estado provincial tiene planteada una batalla el último día del corriente mes, cuando se vencen los contratos. Mientras Unión Por Córdoba (UPC) profundiza la precarización laboral en los hospitales, en las escuelas y en la administración pública, precarización que intentan naturalizar como la antesala de eventuales despidos (el contratado sería el "eslabón débil"), el mismo gobierno del peronismo vernáculo fortalece el aparato represivo. Hay mucha plata para balas, policías y móviles; pero sólo hay moneditas para el mantenimiento de escuelas y hospitales, y para el salario de maestros y personal de salud.
La tesis empresarial que dice que el salario es un gasto, es asumida por el Estado que ve como gasto el salario de los trabajadores activos y pasivos. Bajar el gasto es algo que quieren hacer despidiendo y aumentando la productividad de quienes conserven su trabajo. Los pasivos, que no admiten ninguna de estas variables, sólo pueden ser empobrecidos. Es menester señalar que quienes así piensan: gobernador, ministros, ni hablar los grandes empresarios, son los que nada aportan a la sociedad mientras ganan diez veces o más de lo que gana una maestra.
Paritarias y después. La tregua de los que no trabajan
Los dirigentes gremiales a nivel nacional están en una tregua. Y en Córdoba siguen esa pauta, con el agravante de que están mucho más integrados al Estado. En el caso de los educadores, nuestro sindicato, Unión De Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) acompañó la precarización del trabajo docente, como corresponde a militantes de la "inclusión social con precarización laboral" del kirchnerismo. Desde comienzos de este año Schiaretti y Macri han comenzado a dejar docentes de los programas socioeducativos en la calle. UEPC no los defendió, ni siquiera los considera docentes. No se les permite ni la afiliación.
Con el discurso de la productividad de Macri, el ministro Bullrich impulsa con el Instituto de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa una reforma "a la mexicana". Es de esperar que Schiaretti pretenda avanzar con esa reforma en la provincia. Es una situación gravísima, más teniendo en cuenta los "avances" que se registran hasta el momento: el reloj biométrico, la carga de notas e informes de los alumnos en internet, el recorte de las licencias por razones particulares. Esto se suma a la ya en marcha armonización previsional. Ante esta situación exigimos a la conducción de UEPC que rompa la tregua con el gobierno.Organizar para que el ajuste no pase: esa es la tarea.
Organizar para que el ajuste no pase: esa es la tarea
La conducción de UEPC intenta una defensa corporativa de los docentes frente a la inminente armonización de las jubilaciones (si sos docente, ¿qué te importa el resto? Una buena política de los defensores de la justicia social...). También busca una negociación "razonable" de una reapertura paritaria con el gobierno "macrista" de Schiaretti. Pero no se limita a esas cuestiones, tiene en agenda muchos puntos que hacen a la educación pública, aunque ciertamente no tiene ningún apuro en resolverlos. Los usó como un aditamento "progre" a una paritaria que le reconoció a los docentes un 16% de incremento a comienzos de año. Esto es lo que en la asamblea departamental del día de hoy se propone tratar la conducción, que seguramente fustigará a Macri por los tarifazos, el blanqueo de capitales y la política de la evaluación docente. Pero a la hora de un plan de lucha...
El primer problema que tiene la burocracia de UEPC a la hora de impulsar un plan de lucha es que los docentes tienen muchas ganas de luchar. Entonces su preocupación gira en torno a cómo amedrentar a los docentes y desorganizarlos. Con ese objetivo esgrimen argumentos como que la mayoría de los docentes votó a Macri, como si votar a Macri fuese un obstáculo insalvable para pelear contra sus políticas. Pensando el caso contrario, la conducción, que llamó a votar a Scioli, no presentó una sola batalla frente a los despidos, a la armonización ni a los límites que impuso Macri a las paritarias. Otra estrategia de vieja data es bajar desde la tribuna gremial el discurso empresarial de la legitimidad del descuento de los días de paro. Ahora están probando a pequeña escala una estrategia más: desconocer a delegadas y delegados combativos como Cecilia Ruiz del IPEM 169 y los delegados del Cassaffousth, que ganaron mayoritariamente en sus escuelas. |