Soy estudiante de la Licenciatura en Trabajo Social en La Unlam y quiero compartir esta nota con todos los jóvenes que como yo fuimos cuestionados por querer una carrera que esté al servicio de transformar la realidad.
El cuatrimestre pasado me encontraba cursando una materia específica de mi carrera donde uno de los objetivos de la cátedra era poder situarnos como trabajadores sociales en un hipotético caso; para ello se conformaron diversos grupos en los cuales teníamos que vincular una noticia actual con una vulneración de algún derecho humano, situando nuestro accionar como profesionales.
Con mis compañeras elegimos una noticia del pasado febrero : un grupo de pibas y pibes de la Villa 1-11-14, integrantes de una murga, que ensayaban en las calles de su barrio como de costumbre, que fueron reprimidos por la gendarmería bajo la excusa de estar obstruyendo el paso, en la cual claramente se ve vulnerado el derecho a la libertad de expresión. Para abrir el debate confrontamos la noticia a través de dos fuentes: La garganta Poderosa y La Nación. La primera hace eco de los protagonistas, de los que sufrieron la atroz represión en primera persona, los que fueron increpados por aportar un poco de cultura a su barrio. La Nación (como es de esperarse) relató los hechos tapando del accionar de las fuerzas represivas, presentando la noticia como "un allanamiento" que terminó en un enfrentamiento armado.
Desde nuestro lugar (hipotético) nos planteamos como trabajadoras sociales reivindicando los derechos humanos, organizando diferentes talleres con visión de generar organización entre los integrantes de la murga, apoyo psicológico a los más chicos, creando cines debates, y asesorando en las denuncias que debían hacer.
Luego de exponer el trabajo en clase frente a mis compañeras y compañeros y la respectiva cátedra, no se generó ningún tipo de debate, recibimos comentarios (desde nuestros profesores) como "Esto está impregnado de ideología"..."Ustedes no paran de decir fuerzas represivas cuando en realidad son fuerzas de seguridad"..."si quieren ser unas buenas profesionales tienen que correrse de sus ideales"..."¿Porque sienten tan propio este caso? Tienen algún tipo de relación con esta gente". Fue ahí donde entendimos que el trabajo que habíamos preparado con entusiasmo se redujo a críticas que no hacían más que marcar posturas e ideales de derecha. Paradójicamente se abrió un nuevo debate para nosotras ¿Profesionales sin ideologías?; ¿cuales?; ¿Trabajadores sociales funcionales a las "fuerzas de seguridad"?. En ese momento nos encontramos en un espacio que nada tenia que ver con una construcción colectiva o politizada (la cual es propia del Trabajo Social). ¿Que tipo de formación estamos recibiendo?. Desde mi lugar como estudiante y futura profesional quiero estar inserta en espacios académicos que impulsen la transformación de la realidad y la organización de los trabajadores, siendo partícipe de un compromiso social que integre la lucha de los sectores populares, denunciando injusticias, alzando la voz las veces que sean necesarias. Por eso quiero invitarlos a que también ustedes, como yo, puedan cuestionar y así tomar la palabra abriendo diferentes debates en nuestros espacios educativos pudiendo plasmar en las aulas que pensamos distinto a la formación que nos quieren vender, siendo fundamental la libertad de expresión y la organización colectiva. |