Rompe al ser humano. Tortura, enfermedad y muerte en las prisiones de Siria es el informe de Amnistía Internacional (AI) que recolecta testimonios de 65 prisioneros excarcelados en el que detallan las vejaciones y torturas que sufren los detenidos del régimen de Bashar Al Assad en las cárceles. Según la agencia Efe, aunque AI no logró el permiso de Al Assad para entrar a las prisiones recurrió al grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos para estimar que el número de fallecidos asciende a 17.723 personas. Sin embargo, la cifra puede ser aún mayor, ya que hay “decenas de miles de personas sometidas a desaparición forzada en centros de detención en toda Siria”, explica AI en su portal de internet.
Quemaduras, electrocuciones, violaciones, golpes y asfixias, falta de cuidado médico y de comida son ejemplos del trato cruel e inhumano que reciben los sospechosos de oposición al régimen desde el comienzo de la guerra en 2011, y que tiene como consecuencia la escalofriante cifra de 300 muertos por mes. No es la primera vez que se denuncian torturas en las cárceles del régimen de Al Assad, reiteradas veces se han difundido imágenes de los presos en condiciones aberrantes, pero lo impactante del informe difundido en estas horas por AI son los relatos de los ex detenidos, que detallan las vejaciones sufridas durante su detención.
El horror era una práctica habitual y sistemática. “Nos trataban como animales. Nunca imaginé que la humanidad pudiera caer tan bajo, no tenían ningún problema en matarnos allí mismo. Vi correr la sangre, parecía un río” relata Samer, un abogado de Hama.
Las mujeres también fueron víctimas del horror, sufriendo violaciones y todo tipo de torturas, según relatan las 11 mujeres que dieron su testimonio a AI.
“El catálogo de historias de horror describe con detalles espeluznantes los terribles abusos que sufren los detenidos, de forma rutinaria, desde el momento de su arresto, en los interrogatorios y cuando están detenidos en las instalaciones de los servicios de inteligencia sirios”, afirmó Philip Luther, director del programa de AI para Oriente Medio y Norte de África.
La prisión militar de Saydnaya es una de las señaladas en el informe, donde “la tortura y otros tratos vejatorios parecen ser parte de un esfuerzo incansable por degradar, castigar y humillar a los presos”. Amnistía Internacional afirmó que las condiciones de detención y las torturas “equivalen a un trato cruel, inhumano y degradante, prohibido por la legislación internacional”.
Por su parte, la cárcel de Damasco también fue escenario de torturas. Los ex detenidos relatan que un día el sistema de ventilación dejó de funcionar y 7 personas murieron. “Empezaron a darnos patadas para ver quién estaba vivo y quién no. A mí y a otro superviviente nos despertaron, entonces me di cuenta de que había dormido junto a siete cadáveres” relata Zaid, uno de los 65 entrevistados.
Las denuncias de AI no hacen más que confirmar las que ya vienen realizando grupos de activistas y distintas organizaciones internacionales sobre el trato a los prisioneros por parte del régimen de Al Assad.
Los crímenes de lesa humanidad que se producen a diario en Siria, van más allá de los muertos en las prisiones, y tienen como responsables no sólo al régimen de Al Assad y los bombardeos diarios de su aliado Putin, sino también el cinismo y la hipocresía de las potencias imperialistas que bombardean e intervienen en el conflicto en nombre de “la lucha contra el terrorismo”.
Fuente: Agencias
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