Fotografía: DyN
La reunificación de las CGT sigue sorprendiendo, pero por su pasividad ante el ajuste. Su nueva formación y el triunvirato integrado por Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, a una semana de ser los nuevos dirigentes de la central sindical, demuestran que el camino sigue siendo la tregua con el Gobierno y dejar que avancen las políticas de ajuste que tanto afectan a los trabajadores.
Andrés Rodríguez, actual secretario adjunto de la nueva CGT y secretario general de UPCN, dejó pasar todos los despidos y los ataques a los trabajadores estatales sin tomar una sola medida para pararle la mano. En ese marco no debería sorprender a nadie que haya declarado que “el paro no debe ser visto como algo milagroso que soluciona todo. Tenemos la obligación de defender los derechos de los trabajadores, vamos a privilegiar la vía de la negociación. Si esto no es factible y la situación empeora, por supuesto que está el derecho a huelga y lo aplicaremos en el momento oportuno”.
El millonario dirigente también afirmó que “la CGT debe elaborar un plan de acción cuya estrategia, en primera instancia, sea ir solucionando los problemas por la vía de la negociación. Hay un deterioro de la realidad social y laboral en el país, el Gobierno comete muchos errores, pero el paro no figura en agenda, por lo menos cerca, en el horizonte, como un asunto que se esté analizando realmente como para establecerlo con claridad en fecha precisa”.
“El tiempo y la esperanza” que dicen tener estos dirigentes sobre la posibilidad de un supuesto “equilibrio” donde se normalizarían las medidas y pararían los ataques suena a chamuyo completo. En última instancia, es la forma que encuentra la CGT para otorgarle mayor margen de maniobra para un Gobierno con el que su principal negociación en estos meses fueron los millones adeudados por las obras sociales. A cambio de esas cifras, los dirigentes garantizaron contención ante el descontento creciente por los tarifazos y la inflación. Más tiempo, en última instancia, para que aumente la desocupación y la precarización laboral.
En lo que sí se mueven rápido los flamantes secretarios generales es en mostrar su pertenencia política. Así, hace pocos días, el titular del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Carlos Acuña, recibió al diputado nacional Sergio Massa en el marco de la fiesta que el gremio organizó en el Luna Park, para celebrar el día del Sindicato y del Niño.
“Es un orgullo acompañar a Carlos (Acuña) y al sindicato por sexto año consecutivo” dijo Massa. El dirigente gremial forma parte hace varios años del Frente Renovador -junto a otro de los titulares de la nueva CGT, Héctor Daer- y además se desempeña como diputado provincial bonaerense.
“Llegar a la máxima representación de los trabajadores argentinos es un mérito suyo y de todos los trabajadores de estaciones de servicio. Va a saber defender a todos los trabajadores del país”, agregó el ex candidato presidencial. Seguramente no sabía que la enorme mayoría de los trabajadores de ese sector no tienen idea de quién es Acuña, algo por lo que el apodo de “hombre invisible” no parece sentarle nada mal.
La “oposición” que mantiene el Frente Renovador -que votó en el Congreso a mano alzada la entrega a los fondos buitres- es comparable a la “oposición” de tregua permanente que dicen ser los “tres tristes tigres” que integran la nueva conducción de la CGT. No pareciera casualidad. Dos de estos juegan para las filas del massismo.
A la espera de una próxima reunión
Cada vez suena más fuerte el rumor que indica que entre jueves y viernes de esta semana, el ministro Triaca se reuniría con la nueva CGT. La estrategia de diálogo que mantiene el Gobierno con las centrales sindicales busca garantizar la continuidad de la tregua sostenida frente al ajuste, así como negociar la no reapertura de las paritarias y el apoyo a la ley del llamado “trabajo joven”, una política de precarización laboral abierta. Hasta el momento, todo parece indicar que el Gobierno no tendrá problemas en lograr la continuidad de esa situación.
Mientras la nueva CGT sigue manteniendo la “prudencia y la tregua” desde la izquierda se exige un paro nacional y plan de lucha para poner en pie un gran movimiento en las calles contra los tarifazos, los despidos y los ataques del Gobierno ajustador. |