Ante el llamado de la Iglesia católica a manifestarse contra el matrimonio igualitario, la Secretaría de Gobernación argumenta que los integrantes de la iglesia católica están en su derecho a manifestarse puesto que no envían ningún mensaje de odio.
En un comunicado oficial del Frente Nacional por la Familia informa que se llevarán a cabo tres manifestaciones en defensa del concepto tradicional de familia en las principales ciudades del país los días 3, 10 y 24 de septiembre, la última se llevaría a cabo en la ciudad de México.
Solapados por el Estado
Aunque es inocultable el nexo que tienen con la Conferencia del Episcopado Mexicano los funcionarios gubernamentales aclaran que la Iglesia no convoca a ninguna de las manifestaciones mencionadas, que sólo se manifestaran ciudadanos inconformes por la iniciativa presentada por el presidente de la República. Argumentan que la unión natural entre un hombre y una mujer peligra ante tal propuesta.
Estos sectores han iniciado una fuerte campaña de odio hacia la diversidad sexual, cabe mencionar que no es la primera vez que lo hacen, en ocasiones anteriores, debido a sus campañas llenas de odio e intolerancia aumentaron los crímenes de odio, denominados así los asesinatos por razones de orientación sexual
Una iniciativa incongruente
El matrimonio y la adopción entre personas del mismo sexo son demandas muy sentidas, por ello, el oportunismo del partido en el poder no se ha hecho esperar; promueve la iniciativa al lado de la legalización del consumo de marihuana- para mostrar un supuesto perfil democrático, quiere recomponer su credibilidad después de la crisis de Ayotzinapa.
Parece mentira que un partido conservador-como es el PRI- sea quien tome la iniciativa en este tema, sin embargo no es ninguna situación de progresismo que un partido que trae detrás de sí una ola de feminicidios, la desaparición de 43 normalistas, matanzas como Nochixtlán, Tanhuato y Tlatlaya, una red de trata y prostitución con el dirigentes del aprtido en el D.F. al frente, etc, Por el contrario, la iniciativa de presidente muestra un oportunismo desesperado para intentar recomponerse.
La lucha por los derechos democráticos
Las personas sexo diversas sufren de discriminación en el ámbito laboral- despedidos sólo por su orientación sexual-, en la salud pública- no son atendidos de manera adecuada-. Ellos son quienes más sufren violaciones a sus Derechos Humanos, padecen de todo tipo de delitos cometidos por la homofobia, situación que se exacerba después de campañas de odio como la que está promoviendo el Episcopado Mexicano.
La Iglesia despliega toda una ofensiva reaccionaria contra esta demanda democrática tan sentida para la población, por ello han puesto al servicio de la reaccionaria campaña a todas sus organizaciones, frentes en defensa de la familia tradicional, escuelas privadas como la Anáhuac, quienes firmaron un documentado avalando la posición del Episcopado Mexicano para revertir cualquier mínimo intento de conquista para mejorar las condiciones de la comunidad LGBTTI.
Ante este atroz hecho homófobo se debe pelear por una separación efectiva entre la Iglesia y el Estado. Por conquistar todos los derechos para la comunidad sexodiversa, no sólo el del matrimonio igualitario, si no el derecho a la salud, a la seguridad social, a vivir sin discriminación, para poner un alto definitivo a los crímenes de odio. |