Después de un reto del presidente, el PRO porteño apuró esta semana la votación de adhesión a la ley del blanqueo. Y para hacer “buena letra” incorporó una moratoria para de los que se sumen y tengan deudas de impuestos porteños. Ahora, la Ciudad, que cuenta en su territorio con la City y las casas matrices de los principales bancos, parece estar preparada para recibir a estos evasores.
Además, tal como dice el artículo 4 de la ley, “Las operaciones que se realicen en el marco del último párrafo del artículo 38 de la Ley Nacional Nº 27.260 tendientes a que los bienes declarados se registren a nombre del declarante, serán no onerosas a los fines tributarios y no generarán gravamen alguno”, por lo que no pagarán ninguna tasa para dicho registro.
Patricio del Corro, diputado del Frente de Izquierda, criticó el blanqueo y la forma de votación: “No solo se aprobó en un par de días, mientras que leyes como la urbanización de la Villa 20 lleva 11 años sin cumplirse, sino que es una ley que premia a aquellos que evadieron y tienen millones de dólares en el exterior, acá ya no hay meritocracia que valga, el “hacer atractivas las excepciones a los capitales” no es más que es un premio a los grandes evasores: los millonarios amigos, del mundo empresarial, del mundo de los bancos y del mundo de la política”.
Para justificar esta ley de blanqueo el presidente Macri dijo que había “millones de dólares de argentinos en el exterior que se los llevaron porque no confiaron en el Estado”. En efecto, él mismo fue protagonista del episodio de los Panama Papers, que lo implica directamente con cuentas no declaradas en paraísos fiscales. De hecho, así como está previsto, miles cuentas de Panamá, miles de bolsos como los de José López o los millones no declarados en las 4000 cuentas del HSBC podrán blanquearse, buscando protegerse contra las nuevas reglamentaciones internacionales que se vienen en 2017.
La casta política no quería tampoco quedarse afuera de estos beneficios, de forma que los funcionarios y ex funcionarios públicos, o sus familiares, podrían ingresar los fondos que hayan expatriado, aunque ellos tendrán que declararlos en la respectiva Oficina Anticorrupción. Con la nueva ley votada en la Legislatura porteña, gozarán de nuevos beneficios impositivos en la Ciudad de Buenos Aires. |