Los trabajadores de la Lista Celeste y Naranja encontraron la sede del Sindicato petrolero de Avellaneda cerrada. Eran poco más de las 10 hs de la mañana. El día era el miércoles 7 de septiembre. De esta forma, la conducción ligada al diputado nacional Alberto Roberti proscribía a la única lista opositora.
Horas después, la diputada nacional del Frente de Izquierda Myriam Bregman lo denunciaba en el plenario de comisiones de la cámara baja que había recibido al ministro de Trabajo Jorge Triaca. Minutos más tarde, en su despacho, recibía una brutal amenaza telefónica.
Este tipo de métodos para impedir la oposición en los sindicatos no son patrimonio de la burocracia de petroleros. Por el contrario, las proscripciones son un paisaje repetido en el conjunto del panorama gremial.
Para confirmar que esa es la lógica que guía el conjunto del accionar de la burocracia, ayer por la tarde, en una entrevista radial, Andrés Rodríguez (UPCN), quien hace de secretario adjunto de la reunificada CGT confirmó que el tan mentado Comité Confederal del próximo 23 de septiembre no decidirá nada.
“El Comité en realidad no define, la que define es la conducción, que es el Consejo Directivo. El Comité es un buen espacio para generar el debate y la deliberación de los más que 140, 150 gremios que están confederados” afirmó Rodríguez sin que le temblara la voz.
A pesar de su aplomo, el millonario dirigente no tiene todas consigo. Hace pocas semanas se confirmó que UPCN perdió la representación de la mayoría de los trabajadores estatales frente a ATE. La noticia no debería sorprender a nadie. Rodríguez no puede pisar determinados lugares de trabajo sin ser abucheado o escrachado.
Volviendo a petroleros, el cierre del sindicato fue solo parte del fraude montado. el mismo día de la elección, el pasado viernes, la conducción del gremio llevó una patota para amedrentar. Pero esto no hizo más que provocar una enorme indignación en la planta de Shell. Allí, la enorme mayoría de los trabajadores no fue a votar y una parte del sector minoritario que lo hizo, votó en blanco.
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Paro dominguero se busca
“Por lo que hemos hablado con diferentes compañeros, informalmente, si tenemos que llegar a una medida de fuerza habría consenso de que sea un paro sin movilización”. Así hablaba Héctor Daer en una entrevista con el periodista Luis Novaresio, en la mañana de este lunes.
La forma tortuosa que utilizó el dirigente de la Sanidad en su respuesta, no hacía que confirmar el estado de ánimo que reina entre los caciques de la CGT que se debaten, desde hace semanas, sobre cómo anunciar la convocatoria a alguna medida que muestre que no están completamente comprometidos con el Gobierno.
Si el camino del paro aparece hoy como más próximo, no es por la disposición a pelear contra el ajuste por parte de los caciques de los gremios sino, esencialmente, por las pocas opciones que les dejan las consecuencias de la política de ajuste del mismo Gobierno.
A la caída del nivel de vida de los trabajadores, se suman despidos y una extendida cantidad de suspensiones. A eso pareciera que hay que agregarle ahora la suspensión directa del pago de salarios. Los más de 7.000 trabajadores de OCA lo saben. La empresa decidió no depositarles el sueldo del mes pasado. Por eso, se movilizan en todo el país.
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Esas mismas consecuencias son las que ponen en tensión la relación entre las conducción burocrática de la central y el Poder Ejecutivo. Y ello ocurre a pesar de los constantes intentos del oficialismo de acercar posiciones. La foto de los dirigentes sonrientes junto a Macri, cuando éste anunciaba la devolución de parte de los montos de los fondos sociales, no es de hace un año sino de, hace escasamente, poco más de un mes.
El paro sin movilización no es la única opción. También se habla de una “gran movilización”. El que tuvo esa innovadora propuesta fue el camionero Pablo Moyano, que hace de vocero del “ala combativa” de la nueva conducción.
Así vistas las cosas, la CGT (parcialmente) reunificada está entre la opción de un paro dominguero sin movilización y una movilización sin la fuerza del paro. Precisamente todo lo contrario de lo que sería necesario para frenar el ajuste en curso.
El pasado 22 de agosto, Luis Barrionuevo había afirmado que lo único que podían demostrar es que eran “prudentes”. Los dirigentes no hacen más que corroborarlo a cada momento. |