El Tribunal Superior Electoral (TSE) presidido por el ministro Gilmar Mendes, recibirá nuevas declaraciones y documentos inéditos sobre el proceso de anulación de la lista de Dilma-Temer y en caso de condena por la irregularidad de la campaña electoral de 2014, garantizará que las elecciones directas no sean convocadas. El proceso concluiría recién en 2017.
Este jueves 15, parte del "gran centro" de la base aliada del gobierno entregó una carta de apoyo al golpista Michel Temer (PMDB). El sector tiene interés en aprobar el Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) de Miro Teixeira, que prevé la elección indirecta a presidente si el mandato quedara vacante apenas 6 meses antes de concluir. Las otras alas del gobierno consideran la carta como una “demostración de fragilidad”, según afirmó el diario Folha de São Paulo, frente a la renuncia de Cunha y la elección del nuevo presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia (DEM).
Frente a la consumación del golpe institucional (y la anulación del mandato de Dilma), resta al Tribunal Supremo Electoral juzgar la exvicepresidencia de Michel Temer. El ministro Gilmar Mendes actúa blindando los ataques y la posible anulación del mandato del gobierno golpista. Dejando en evidencia los movimientos del poder judicial como articulador clave del golpe en Brasil y árbitro de las decisiones políticas. Una nueva jugada palaciega de la elite política y económica para mantener la estabilidad de la situación política nacional y del gobierno golpista.
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