Los orígenes de la popular "Fiesta de los Estudiantes" que todos los años convoca y despliega las energías de miles de jóvenes jujeños y de otras latitudes del país, se remontan al Jujuy de los años 1916-1917, signados éstos por la apertura democrática ocurrida durante los primeros gobiernos reformistas radicales, que en la provincia se sucedieron tras la caída del último gobernador roquista Mariano Valle, quien finalizó su mandato a fines de 1917 con una intervención federal.
Del Colegio Nacional n°1 "Teodoro Sánchez de Bustamante", ubicado en el casco céntrico de San Salvador de Jujuy, "legado de las reformas educativas de la Generación del ’80", egresaban los miembros más destacados de la elite social y política que luego gobernaría la provincia durante durante todo el siglo XX. Apellidos "ilustres" como los Bustamante, Bertrés, Cicarelli, Sarmiento, Prebisch, Guzmán, Martiarena, Bárcena, Snopek, hacían su recorrido intelectual por esa casa de estudios. Allí, los estudiantes organizaron las primeras "estudiantinas": veladas que expresaban una fuerte politización de esa juventud y fueron el antecedente de lo que en 1918 pasó a llamarse oficialmente "el Vejigazo" que significa "vejiga llena de viento que al golpear no daña" aludiendo al carácter hilarante que adquirieron estos festejos que se realizaban la primavera de todos los años con obras teatrales y murgas que recorrían la ciudad.
La particularidad de estos eventos residía en el fuerte contenido político de las intervenciones que realizaban los estudiantes. Una juventud perteneciente a los estratos altos de la sociedad jujeña se congregaba primero en el Colegio Nacional y luego en el Teatro Mitre, para satirizar por medio de sketchs humorísticos de gran creatividad a los personajes políticos de la época. Jefes de policía, diputados, ministros, gobernadores, y hasta empresarios como el dueño del Ingenio Ledesma Herminio Arrieta, o el mismísimo presidente Hipólito Yrigoyen, eran parodiados por los estudiantes, y ovacionados por las audiencias que "no podían contener sus vejigas de la risa". También realizaban números de bataclanas, o parodias de vals o tangos famosos con letras reinventadas, y editaban y difundían revistas que abordaban temas sociales y políticos, ridiculizando a comerciantes, profesores, políticos, y autoridades en general. Despertaron no pocas veces la animadversión de la policía, como cuando en una ocasión se burlaban de un oficial en San Pedro y por ello fueron arrestados, o cuando en una escena representaban al gobernador asesinado por una rebelión policial.
Numerosos estudiantes que se volcaron al mundo de la poesía, la música, la pintura, el dibujo, y que luego se convertirían en renombrados artistas como Domingo Zerpa, Raúl Martín Galán, Marcos Paz, Miguel Angel Pereira fueron partícipes de los vejigazos.
Éstos se sucedieron año tras año, algunos de ellos con cierta disminución del contenido político a causa de las intervenciones militares y la censura del gobierno, hasta que en 1947, finalmente fueron sancionados y prohibidos por las autoridades por razones de "moralidad y buenas costumbres". De allí en más, esta tradición fue reemplazada por las "elecciones de reinas" y los desfiles de carrozas.
"Pirquitas fue culpable
de que renuncie Arturo,
los líos lo metieron
en un berenjenal.
Y mientras que Herminio,
metido en el Ingenio,
nos manda diputados
a gusto y paladar.
La banca de Senado
que deja Rudencindo
donde estuvo sentado
sin decir ni "mus"
será recalentada
por el azucarero
que larga tanto vento
pa’ representar a Jujuy,
burlándose de Campos
será senador. . ."
"Caminito del Indio, sembrao de coyas,
caminito del indio que junta mi alma con la de Herminio."
(Algunas de las canciones/poemas interpretadas en los "vejigas")