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3 de abril de 2025 Twitter Faceboock

MARXISMO
Rosa Luxemburgo y la izquierda hoy (III): 1903 problemas de organización
Alejandra Valderrama

En 1903 la socialdemocracia Rusa se partía entre Bolcheviques y Mencheviques. En este debate Rosa Luxemburgo tiene las primera polémicas con Lenin en el artículo “Problemas de organización de la socialdemocracia Rusa” el que es respondido en “Un paso adelante, dos pasos atrás (Una crisis en nuestro partido)” escrito por Lenin.

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Queremos sacar algunas conclusiones de este debate, viendo tanto los aspectos correctos que planteaban Rosa Luxemburgo, sus errores y el planteo de Lenin a la luz de los debates actuales en la izquierda.

El debate sobre la organización partidaria Rusa

En 1903 la socialdemocracia Rusa se dividía entre Bolcheviques y mencheviques por el tema principal de organización interna aunque era reflejo de la discusión estratégica sobre la concepción de la revolución, y las tareas que de allí se desprendían para los revolucionarios.

Lenin defendía una organización centralizada con contornos estrictamente definidos y Martov defendía una organización “amplia” con contornos laxos. Los mencheviques piden apoyo en el extranjero para su causa, y es ahí donde Rosa Luxemburgo tiene una de las primeras polémicas con Lenin.

Lo importante de esta polémica con Lenin, es que, si bien la postura de Rosa era incorrecta ya que daba implícitamente su apoyo a la fracción Menchevique que posteriormente corrige en el congreso de Stutgart de 1907 apoyando a los bolcheviques y actuando en común con Lenin. Ella realiza un “esquema del oportunismo” pensando en el debate contra el ala derecha de la socialdemocracia Alemana.

Dice que el oportunismo en organizaciones pequeñas nace por el poco contacto y peso que tienen los obreros y que solo en las organizaciones grandes el oportunismo surge por el tema “organizativo” principalmente por la presión parlamentaria (una organización laxa o tendencias “autonomistas”). En este último punto la polémica no es con los bolcheviques sino con el ala derecha de la socialdemocracia frente a la pregunta ¿Qué partido construir? ¿Un partido para destruir el Estado burgués o para reformarlo? Dentro de ese marco es que queremos pensar esta polémica al alero de los debates actuales en la izquierda.

Rosa Luxemburgo y Lenin

Muchos han tomado este debate para hacer de Rosa Luxemburgo una figura opuesta a Lenin, sacando de contexto sus reflexiones para justificar una teoría de la espontaneidad. Ella estaba lejos de estar en contra del centralismo democrático.

En este debate ella discute contra quienes quieren hacer del partido un aparato laxo y políticamente conservador, quienes separaban lo sindical de la política marxista revolucionaria, la política parlamentaria de la lucha de clases y que progresivamente rebajaban el programa del partido.

Rosa puso los puntos principales de lucha política con el oportunismo desde antes que Lenin, pero Lenin fue el único que llevo toda esa lucha política hasta el final.

Contra el conservadurismo

En la II internacional desde inicios del siglo XX se discutía sobre la táctica que debía tener el partido, Rosa introduce la discusión sobre la “huelga de masas”, la experiencia de las huelgas en Bélgica y la revolución de 1905 que Rosa vive en Polonia acrecientan este debate. ¿Qué expresaban? ¿Qué importancia tienen?

El ala derecha de la socialdemocracia Alemana centraba su práctica en una única táctica, “la táctica parlamentaria” pero era conservadora a la hora de enfrentar la lucha de clases. Es en este marco en que Rosa discute el inminente carácter conservador de una dirección, pensando en el partido socialdemócrata Alemán. Para el ascenso revolucionario que se vivió en Alemania la socialdemocracia actuó al servicio de la burguesía. Actuando como desvió de procesos de la lucha de clases y oxigenando el Estado capitalista.

Parlamentarismo oportunista y parlamentarismo revolucionario

Rosa Luxemburgo plantea que el trabajo de reforma, la conciliación de clases, la elevación de académicos por sobre la clase trabajadora es una característica de la política oportunista.

Pero Rosa Luxemburgo a la par que denunciaba la práctica adaptada y conciliadora del ala derecha de la socialdemocracia reivindicaba a Karl Liebknecht y la agitación revolucionaria dentro del parlamento. No para inhibir la lucha de clases si no para avivarla haciendo profundas denuncias a la decadencia burguesa y al sistema capitalista.

Creemos que esta diferencia nos puede ayudar a pensar el escenario actual, en donde la izquierda de PODEMOS y en Chile, la de Gabriel Boric en vez de servir de apoyos para profundizar la lucha de clases avivando al movimiento de masas y profundizar el cuestionamiento al Estado capitalista, han funcionado como desvíos a las instituciones de estos mismos movimientos. Caras nuevas para viejas lógicas políticas.

La contradicción interna

Dentro de este debate Rosa Luxemburgo plantea que la tensión está en la tijera abierta de forma permanente entre la táctica y la estrategia. Entre la lucha cotidiana y su ligazón con la revolución. A los oportunistas les acomoda trabajar solo en el primer nivel y para rehuir del segundo utilizan todo tipo de argumentos, en su mayoría sin principios políticos. Rosa Luxemburgo no es muy amable para describirlos:

“Pero, como se ha dicho, la afluencia de elementos burgueses no es, de modo alguno, la única causa de la corriente oportunista en la socialdemocracia. La otra causa es, en mayor medida, la esencia de la propia lucha socialdemócrata y sus contradicciones internas. El avance histórico mundial del proletariado hasta su victoria es un proceso cuya peculiaridad reside en el hecho de que, por primera vez en la historia, las masas populares imponen su voluntad en contra de la de las clases dominantes; pero este proceso implica superación de la sociedad actual y se realiza más allá de esta. Por otro lado esta voluntad de las masas únicamente puede configurarse en la lucha cotidiana con el orden existente, es decir, en su contexto. La contradicción dialéctica del movimiento socialdemócrata consiste en la unión de las grandes masas populares con un objetivo que supera la totalidad del imperante, la unión de la lucha cotidiana con la transformación revolucionaria; esta contradicción ha de avanzar, lógicamente, en un proceso de desarrollo entre los dos brazos de una tenaza: entre la renuncia al carácter de movimiento de masas y el abandono del objetivo último, entre la recaída en la secta y la conversión en un mero movimiento reformista burgués.”

Mejoras parciales al capitalismo y la sumisión del movimiento de masas a los cauces institucionales es la psicología de los oportunistas. Desde la Fracción Trotskista por la reconstrucción de la IV internacional hemos intentado retomar un marxismo con predominancia estratégica, es decir el cierre de esta tenaza poniendo el problema de la insurrección y del poder de la clase obrera como un problema estratégico para la izquierda.

Oportunismo y centralismo democrático

Una de las discusiones que salió a flote dentro de la izquierda con el fenómeno PODEMOS era su estructura de “partido”, construido por Facebook, con voto cibernético, sin la disciplina de los partidos marxistas clásicos y con una crítica al modelo bolchevique de partido. Esta innovadora idea fue impulsada hace 100 años atrás por el ala revisionista de la socialdemocracia en Alemania. Una organización sin un compromiso establecido, militantes ligth que pueden un día estar y otro día no, esto era lo que planteaba el ala oportunista de la socialdemocracia, contra esta idea Rosa y centralmente Lenin lucharon escarnecidamente. Rosa planteaba:

“De todos los aspectos señalados se deriva la tendencia concreta del académico oportunista de la socialdemocracia de Europa Occidental a favorecer la desorganización y la falta de disciplina. El otro presupuesto cierto de la corriente oportunista actual es la existencia de un grado ya elevado de desarrollo del movimiento socialdemócrata, así como una organización socialdemócrata de partido muy influyente; esta última es el único muro de contención contra las tendencias parlamentarias burguesas, que tratan de destruirla y desmembrarla a fin de volver a diluir al núcleo activo del proletariado en la masa electoral amorfa. Así es como surgen las tendencias “autonomistas” y descentralizadoras del oportunismo moderno, bien fundadas históricamente y adaptadas a fines políticos muy concretos y que no se pueden aclarar en razón de la negligencia y el abandono de los “intelectuales”, (…) si no en función de las necesidades del parlamentario burgués, es decir, no en función de la psicología del académico, sino de la política del oportunista.”

Esquema del oportunismo

En este folleto Rosa Luxemburgo se encarga de hacer una visión de conjunto del ala oportunista, la relación entre el programa, la práctica, la composición de clase y la estructura de partido, lo que podemos nombrar como un “esquema del oportunismo”, incorrecto desde el punto de vista de la discusión concreta; la lucha entre mencheviques y bolcheviques pero correcta desde el punto de vista de los debates que atravesaban la II internacional. De hecho Lenin le reclama justamente esto, que es un esquema general correcto pero que no daba respuesta al problema específicamente planteado de la situación Rusa, por eso la acusa de “desconocimiento” de la lucha política dentro del partido socialdemócrata Ruso.

Este era un artículo de polémica entre Lenin y Rosa Luxemburgo, pero queremos hacer uso de esta polémica para abrir otra, una en la que Rosa y Lenin actuaron en común ambos en la lucha por desenmascarar a los socialistas oportunistas, con la amabilidad que la caracterizaba, Rosa Luxemburgo finaliza:

“El parlamentarismo no se limita a alimentar todas las ilusiones ya conocidas del oportunismo actual, como lo hemos experimentado en Francia, Italia y Alemania, es decir, la importancia excesiva al trabajo de reforma, a la colaboración de las clases y los partidos, la evolución pacifica, etc. Además, el parlamentarismo crea también la base en la que pueden manifestarse prácticamente las ilusiones al que hacer que, en su condición de parlamentarios, los académicos se separen de la masa proletaria e, incluso, se sitúen por encima de ella. Finalmente, el parlamentarismo, con el crecimiento del movimiento obrero, convierte a este en el trampolín del arribismo político, por lo cual se transforma con frecuencia en amparo de existencias burguesas ambiciosas y fracasadas.”

 
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