La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, busca garantizar los votos para aprobar el Presupuesto 2017 y la ley impositiva el mes que viene. Luego del coqueteo del PRO con un FPV fracturado, el FR de Sergio Massa se erige como el mejor postor. De aprobarse la “ley de leyes”, la provincia tomará deuda por más de 90.000 millones. |
La legislatura bonaerense comienza lentamente a irrumpir en el escenario político nacional. Es que Cambiemos necesita los votos para hacer pasar el Presupuesto 2017 y la jugada no es fácil, ya que precisa dos tercios de los sufragios de los 92 diputados y de los 46 senadores que conforman ese parlamento.
En Diputados, Vidal cuenta con 30 escaños; Massa, entre propios y aliados, reúne 26 bancas, lo que, de pactar, dejaría a la gobernadora muy cerca de los dos tercios. En el Senado, Cambiemos tiene 16 escaños más dos aliados; de negociar con el FR, quedarían con 28 bancas, sólo a tres de las necesarias para aprobar el proyecto.
Según una información del diario La Nación, Vidal y Massa tuvieron un encuentro “secreto” anoche, donde conversaron para renovar el acuerdo de gobernabilidad que habían hecho en enero. En aquel momento, el massismo obtuvo la presidencia de Diputados, a cargo de Jorge Sarghini; también logró lugares claves en los directorios de organismos municipales, como Daniel Arroyo en el Banco Provincia. La gobernadora macrista, por su parte, consiguió que se aprobaran leyes clave para el comienzo de su mandato, como el presupuesto de este año y las declaraciones de emergencia administrativa y de seguridad.
En el nuevo pacto, Sergio Massa no sólo obtendría la continuidad del Frente Renovador en la presidencia de la Cámara de Diputados, sino también los cargos vacantes en los organismos de control, en la Defensoría del Pueblo y en la Justicia.
La idea es que el Presupuesto y la ley impositiva sean aprobadas este 15 de noviembre. Para ello, el Gobierno de Vidal sabe que está obligado a negociar y todo demuestra que se inclina por el sector que lidera el político tigrense. Las razones son más bien aritméticas que ideológicas: hace poco más de una semana, el ministro de Gobierno bonaerense, Federico Salvai, se reunía con Florencia Randazzo. Sucede que el exministro de Cristina Kirchner se ofrece a Cambiemos como el “mediador” frente a un peronismo fragmentado y así garantizarle los dos tercios en la Legislatura bonaerense.
El problema es que la oferta del “Flaco” parece ser menos tentadora en comparación a la homogeneidad del bloque massista, que, frente al apuro de Vidal, parece ser la opción más viable. Sin duda, el coqueteo a dos puntas de Cambiemos con Massa y el kirchnerismo pone al desnudo que pesan más los cargos (presidencias y vicepresidencias en la Legislatura y demás), que las ideas. |