La denuncia apareció en redes sociales. Tras la sesión del jueves 27 de octubre, activistas del Grupo Acción DH circularon un video en el que se puede escuchar la plática entre algunos senadores, que no se dieron cuenta de que los micrófonos de sus curules estaban abiertos.
Ah, chinga, yo tengo derechos también, pero no como víctima, ¡jajajajaja!-.”
Según informaron los activistas, el video fue tomado de la transmisión que el Canal de Congreso realizaba sobre el debate de las reformas a la ley. Se identificaron las voces de los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Fernando Mayans y Luis Sánchez Jiménez.
Este escándalo se suma al que protagonizó Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien tenía una red de trata para su servicio personal, como se dio a conocer en 2015, y quedó en la impunidad.
Así conciben los partidos al servicio de los empresarios a las mujeres: como mercancías de uso y desecho, objetos de placer a su servicio, incubadoras humanas o esclavas domésticas. Completamente denigrante. Con la trata reducen a las mujeres a esclavas luego de engañarlas, secuestrarlas y violentarlas. Todo con la complicidad de altos funcionarios de gobierno, como los senadores, o líderes de partidos tradicionales, como Gutiérrez de la Torre, y claro, el concurso del crimen organizado.
De acuerdo con un informe presentado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en base a datos de las procuradurías estatales, entre 2012 y 2015 se han documentado 2,843 casos de trata, de los cuales 87.9% corresponden a personas de nacionalidad mexicana y 8.4% son de origen extranjero, 93.4% son mujeres, 6.1% son hombres, 26.5% son menores de edad y 71.7% son mayores de edad.
Según la organización internacional A21, México es el quinto país en el mundo donde más se ha extendido la trata de personas. En América Latina ocupa el tercer lugar.
Estos agravios se suman a los feminicidios, los abusos sexuales, la criminalización del aborto, los crímenes de odio, las desapariciones forzadas, la represión, la precarización laboral, los salarios más bajos para las mujeres. Que el coraje y la indignación se transformen en organización y lucha contra cada una de las expresiones de la violencia contra las mujeres.
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