Mientras el candidato republicano, Donald Trump, ha prometido crear “una fuerza de deportación” para deshacerse de lo que llama “criminales”, y Clinton hace demagogia con el voto latino, ayer se produjo una manifestación en las mismísimas puertas de la Casa Blanca de activistas que protestaron contra los asesinatos de inmigrantes en “centros de internamiento”, espacios creados para encerrar a inmigrantes ilegales.
Con un ataúd de cartón a cuestas con el número "165", en recuerdo de los inmigrantes asesinados en custodia federal desde 2003, activistas protestaron ayer ante la Casa Blanca contra los centros de internamiento de inmigrantes.
Al grito de "Sin papeles, sin miedo" y de "Cierren la máquina de deportación", la organización Detention Watch Network (DWN) comenzó la protesta con una "procesión fúnebre" liderada por personas que ofrecieron testimonios sobre sus vivencias en centros de internamiento de inmigrantes o por sus familiares.
Los manifestantes marcharon con una pancarta repleta de los nombres de los 165 fallecidos en centros de detención de inmigrantes, velas y flores hasta las oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Washington, donde colocaron un altar con "cadáveres" de tela.
En el "Día de los Muertos", la entidad organizadora, DWN, exigió la revisión de las muertes en los centros ICE y el cierre inmediato del centro de LaSalle en el estado de Luisiana, donde han ocurrido tres de las muertes de este año, según sus datos.
El portavoz de la DWN, Danny Cendejas, explicó que las demandas de la organización son una revisión inmediata de las 11 muertes en custodia de ICE este pasado año fiscal (del 1 de octubre de 2015 al 30 de septiembre de 2016) y la posterior publicación de los hallazgos antes del 30 de enero de 2017.
Según un informe reciente de DWN titulado "Negligencia mortal: Cómo ICE ignora las muertes en detención", la organización denuncia que las muertes de los inmigrantes en los centros de detención se deben a la "cultura de secretismo" y a la falta de acción frente a sus deficiencias, además de la "mediocre" atención médica.
Sin embargo, un portavoz de ICE cifró en 10 fallecidos, uno menos que DWN, las víctimas mortales contabilizadas el pasado año fiscal, y en un muerto durante este año fiscal en el estado de Nebraska.
Según la misma fuente de ICE, cada detenido en sus dependencias pasa un estudio médico durante las primeras 12 horas de admisión en el centro, que incluye una evaluación médica, dental y mental de la salud del inmigrante; y otra consulta a los 14 días del ingreso, además de exámenes médicos más exhaustivos para enfermos crónicos.
"Los centros de detención de inmigrantes proveen de servicios médicos fiables, constantes y apropiados a los individuos en custodia", afirmó el portavoz de ICE, que añadió que cada centro posee un plan escrito de emergencias médicas en 24 horas.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, clausuró los centros de detención de inmigrantes en 2009, poco después de su llegada al poder, pero decidió reabrirlos tras la crisis migratoria de 2014.
A tal punto llegó el escándalo por la violencia ejercida sobre los inmigrantes que el Comité de Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) cuestionó hace ya dos años a Estados Unidos por el “excesivo uso de la fuerza” en el cruce de la frontera con México, que ha desembocado directamente en asesinatos de inmigrantes. Más allá de la hipócrita declaración de la ONU, se evidencia la brutalidad con la que son tratados aquellos que logran atravesar la frontera.
A pesar de que ha habido un progreso en la organización y la participación política de los inmigrantes en EEUU, la mayoría están perseguidos, reprimidos, deportados y no cuentan con los mínimos derechos legales.
En Estados Unidos residen 43,6 millones de extranjeros, representando el 13,6% de la población, y hay ocho millones de inmigrantes indocumentados, que representan el 5% de la fuerza laboral, que realizan los trabajos menos calificados y peores pagos. |