El triunfo del magnate misógino y racista Donald Trump en Estados Unidos es la muestra más contundente de que ante la ausencia de una izquierda obrera y socialista fuerte que se proponga cambios radicales, en tiempos de crisis la desesperación puede terminar dando el poder a fenómenos aberrantes como Trump.
Pero no fue la única manifestación política por derecha que dio la crisis capitalista iniciada en 2008. En Europa también asistimos al fortalecimiento de las variantes xenófobas y racistas de extrema derecha como el Front National en Francia, o fenómenos similares en Austria, Holanda, Dinamarca, o el ascenso a principios de la década del partido neonazi Aurora Dorada en Grecia. Incluso el Brexit también dio como resultado el fortalecimiento del UKIP, otra formación de extrema derecha y euroescéptica.
En nuestro continente asistimos a una situación política signada por la vuelta de la derecha al poder de varios estados después de casi dos décadas de gobiernos “progresistas”. El triunfo de Macri en Argentina frente al ex menemista Scioli, el golpe institucional que encabezó Temer contra Dilma Rousseff, y las movilizaciones por el revocatorio en Venezuela frente a una crisis económica brutal, muestran a las claras que los gobiernos centroizquierdistas luego de cumplir un rol “pasivizador” o “preventivo”, ahora son descartados por las burguesías.
Con una demagogia que apela al “cambio” y basándose en los problemas sociales que la centroizquierda no pudo resolver, buscan avanzar para descargar la crisis en las espaldas de los trabajadores aún más fuerte de lo que lo hicieron los gobiernos centroizquierdistas como el de Dilma Rousseff en Brasil. Este último es el caso de los más trágicos, ya que termina con un golpe institucional y con la dirección del PT con más miedo en la movilización popular contra el golpe que en la misma derecha.
En Uruguay necesitamos una alternativa obrera y socialista
Mientras tanto en nuestro país vemos como las condiciones económicas que dieron base al auge del Frente Amplio se están agotando. La economía está en plena desaceleración y el gobierno de Tabaré Vázquez intentando imponer junto a las patronales peores condiciones salariales y laborales en los consejos de salarios. También fuimos testigos y parte de la lucha educativa contra el recorte de un presupuesto que ya en 2015 era de ajuste. Por estas vía, el Frente Amplio está mostrando su verdadero rostro al servicio de la ganancia empresaria.
Sin embargo, creemos que la derecha tampoco es alternativa en nuestro país. La semana pasada vimos como el empresario ultranegrero Edgardo Novick presentaba su nuevo “Partido de la Gente”. Es un intento de recrear una derecha “amistosa”, “sin ideología”, que pueda ser atractiva no solamente para una parte del electorado histórico de la derecha (y del partido colorado en particular), sino para los desencantados con el gobierno. La construcción de una alternativa por izquierda al Frente Amplio es de primera necesidad, de lo contrario éste le abrirá con sus políticas las puertas nuevamente a la derecha.
Como parte de la delegación desde Uruguay que irá a Atlanta se encuentran compañeros y compañeras de la Comisión de Vecinos por el Boleto Gratuito en Colonia, quienes acaban de lograr hace tres semanas que en la ciudad de Colonia los escolares no deban pagar más boleto para ir a estudiar. Un logro que fue fruto de la movilización independiente y que debe ser un ejemplo para el resto del país. Vamos con esos luchadores a Atlanta para fortalecer una opción de independencia de clase en Argentina y también en Uruguay. Vamos al acto confiados en que solamente la clase obrera, las mujeres y la juventud con sus organizaciones y confiando únicamente en sus fuerzas, puede imponer que la crisis la paguen los capitalistas y plantear una perspectiva emancipadora socialista.
Latinoamérica necesita una izquierda obrera y socialista fortalecida para enfrentar los escenarios de ajuste y plantear una perspectiva de superación del reformismo. |