Esta semana Temer se reunió con los dirigentes de la UGT y Força Sindical para discutir la unidad entre las dos centrales sindicales enfrentadas a la CUT, y establecer un alineamiento con el gobierno en la defensa de las reformas que buscan terminar con los derechos laborales.
Temer apeló a las centrales sindicales Força Sindical y a la Unión General de los Trabajadores (UGT), para intentar dividir el movimiento sindical, reducir de este modo la oposición a las reformas del sistema de Seguridad Social y laboral y minimizar las acciones contra el gobierno organizadas el pasado 11/11 por la CUT, la mayor central sindical ligada al PT. Incluso el Ministro de Hacienda, Henrique Meirelles se reunirá con los sindicalistas aliados para evitar el impacto negativo de las reformas entre los trabajadores.
El gobierno espera que las dos centrales sindicales, que juntas superan a la CUT en número de afiliados, ayuden al menos a “seducir” con su política y discurso sobre la necesidad de las reformas. A cambio, ofrecerá a Paulinho (Presidente de Força Sindical) la transformación de la Secretaria de Agricultura Familiar y Desarrollo Agrario, en un Ministerio.
Para asegurarse que la alianza contra los trabajadores avance dentro del marco acordado, el presidente de la UGT, Ricardo Patah, salió del encuentro con el compromiso de convocar a Meirelles a una plenaria en la sede de la entidad en San Pablo. No es un dato menor recordar que Patah es afiliado al PSD de Gilberto Kassab, actual ministro de Ciencia, Tecnología y Comunicaciones. “Haremos el encuentro de aquí a uno diez días. Será una gran reunión. A Michel (Temer) le gustó la idea. Quiere que el debate con el equipo económico no se limite al medio empresarial. La sociedad tiene que participar”, declaró Patah al diario Estado de San Pablo.
Patah afirmó también que Temer pretende enviar la reforma del sistema de seguridad social y jubilatorio al Congreso el próximo 3 de diciembre y la reforma laboral a comienzo del próximo año. Por eso esta Central, conocida entre los trabajadores por sus métodos persecutorios al igual que Força Sindical, buscará el camino para que los trabajadores acepten las reformas anunciadas, tal como hicieron en General Motors de San Caetano, dejando pasar los despidos con el discurso de que los patrones están en crisis y deben asegurar sus ganancias.
Como ejemplo de su subordinación al gobierno, así como de su compromiso con las reformas oficiales, la UGT y Força no participaron de las recientes movilizaciones con el argumento de que se incluían en la jornada actos por el “Fuera Temer”, y esta pelea era cosa del pasado. Convocan para el próximo 25 de noviembre a una paralización cuya agenda está en tramitación en el Supremo Tribunal Federal: la tercerización y la prevalencia de lo acordado sobre lo legislado en los temas vinculados al mundo del trabajo. Coincidiendo con las expectativas del equipo económico actual, de que al menos una parte de la reforma laboral sea resuelta por la Justicia, salvando al gobierno de mayor desgaste y debilitando a la oposición.
El gobierno golpista busca a toda costa establecerle el orden, para avanzar sobre las conquistas y derechos de los trabajadores, apelando a la intervención del Poder Judicial. El PT, por su parte, que abrió el camino para que esta derecha golpista ganara espacio y llegara al poder, con la complicidad de la CUT, evita poner en movimiento la fuerza de los trabajadores y la juventud para enfrentar estos ataques, los despidos y el avance sobre nuestros derechos. La resistencia se está construyendo en las calles, en cada ocupación que lleva adelante la juventud y los estudiantes contra la enmienda constitucional (PEC 241), que reduce el gasto social por 20 años y el fin de los derechos. Es necesario que la CUT y la CTB rompan su parálisis y la tregua para construir y preparar desde las bases, en asambleas, la huelga general, en alianza y solidaridad con las ocupaciones de la juventud hasta poner en jaque los planes de los golpistas, los medios, los empresarios y el poder judicial. |