"Ni antes era una Heidi ni ahora soy una heroína", sostuvo María Eugenia Vidal recientemente, ante la serie de amenazas que sufrió mientras aseguraba combatir las mafias policiales en la provincia. “Soy una persona común y corriente que trata de hacer lo mejor y que sabe que hay gente que espera", continuó la gobernadora.
Precisamente, esa imagen de persona común y corriente es lo que el Gobierno de la Provincia intenta fortalecer a como dé lugar. Vidal se proyecta como una de las figuras de Cambiemos con mayor imagen positiva y a eso hay que apuntalarlo. Ayer trascendió una foto de Vidal almorzando en un local de McDonald’s de La Plata. La imagen se hizo viral en las redes sociales rápidamente y la catarata de comentarios fue instantánea: “No parece cierto. Qué mal acostumbrados nos tienen los políticos”. “Mirá vos qué calidad de persona! a ver qué político kichnerista puede hacer lo mismo!”, son algunos de los comentarios de los usuarios de las redes, impactados por la actitud de la gobernadora. Este es el efecto que Vidal probablemente buscaba y que contribuye con creces a la construcción de su imagen de mujer común, madre, trabajadora, sencilla que no teme cruzarse con la gente y que no es escrachada.
De la base militar a McDonald’s
La pasadita de Vidal por Mc Donalds, tuvo lugar luego de entregar chalecos antibalas para personal policial femenino en la localidad de Lomas de Zamora, junto al intendente Martín Insaurralde. Supuestamente, Vidal se hizo un tiempito para almorzar allí con su hijo antes de continuar con su apretada agenda gubernamental.
Sin embargo, motivos para sospechar de la espontaneidad de la acción no faltan. Por un lado, si bien la foto no es oficial, si no que fue sacada y difundida por algún otro supuesto comensal, parece más que cuidada. El hijo de la gobernadora, Pedro, justo no aparece en la foto. Solo se la ve a ella sentada, degustando una ensalada mientras habla por su teléfono celular. Es que la gobernadora no para con su trabajo ni para masticar. Por otro lado, si Vidal pasó por ese local de comidas rápidas y se sentó entre todos los comensales comunes y corrientes que se encontraban allí, llama la atención que solo hayan podido tomarle una sola foto, que no ande circulando ninguna otra o que nadie haya querido sacarse una selfie con ella, por ejemplo.
También llama la atención y parece poco creíble que Vidal se siente a comer en un establecimiento de esas características sin custodia. Por otro lado, el dato que más la aleja de cualquier ciudadano común, además de sus privilegios de casta con altísimas dietas y su vida de millonaria, es que la gobernadora vive en una base militar por cuestiones de seguridad.
Es conocido además el provecho que los especialistas de Cambiemos le sacan a las redes y a la idea del contacto, del timbreo, del estar cerca, estar presente y bla bla bla. La verdad es que no es la primera vez que Vidal sorprende con alguna aparición repentina en espacios públicos, como las guardias de los hospitales. A esta altura ya se puede decir con seguridad que no constituye más que una estrategia de marketing político.
Una más y van…
El motivo más fuerte para sospechar que la imagen de Vidal sentada en Mc Donalds no es más que una puesta en escena, es precisamente, que Cambiemos cuenta en su haber con varios montajes fraguados y puestos en evidencia.
El paseo de Macri por Pilar en el bondi que no fue tal. El helicóptero de la Policía de Larreta, que en realidad pertenecía al Same pero había sido prolijamente ploteado. Más recientemente, el acto de Larreta en una escuela de Lugano a la que el Gobierno de la Ciudad había llevado mesas y sillas en impecable estado, además de chicos como actores de reparto que no estudian en el lugar.
Como se ve, los funcionarios de Cambiemos son especialistas en montar escenarios y posar, pero siempre algún dato, alguna imagen, un video se filtra y lo echa a perder. En Lugano, fueron los mismos docentes de la escuela quienes increparon al jefe de Gobierno ante las cámaras de los medios.
La gobernadora sabrá disculpar, pero con estos antecedentes cuesta mucho creer en su supuesta espontaneidad. |