Este entramado de paro patronal con rasgos golpistas (o en el marco de su preparación), fue la unión de la derecha y los dueños de camiones, apoyados por toda la gran patronal y el imperialismo, para levantar un estancamiento del flujo de las mercancías a nivel nacional, boicotear la distribución de productos, para con ello provocar el desabastecimiento de la población. Dicho objetivo era debilitar al gobierno de Allende, que empezaba a ser sobrepasado por la lucha de clases, y con un golpe a la economía del país buscaba someter al gobierno e imponer una posición favorable para un contra-ataque.
Para esto, en octubre del ’72 se constituye el famoso paro patronal impulsado por el gremio de los dueños de camiones, que durante días desabastecieron de alimentos y útiles de necesidades básicas a la población. Ante esto, el gobierno de la UP no lograba dar una respuesta a los trabajadores, más que la búsqueda del diálogo con los sectores conservadores responsables del paro patronal o alguna maniobra policial, todo en el marco de las concesiones crecientes a la gran patronal y la búsqueda de aliados en el "centro" político (DC). Era incapaz de enfrentarse a ese paro.
Una respuesta de los trabajadores frente a la crisis y para enfrentar a los empresarios y la derecha
Por consiguiente, ante el desolador escenario, el movimiento obrero dio una de las respuestas más audaces y avanzadas en la historia de América Latina. Nacieron los Cordones Industriales, conformados por fábricas tomadas por sus mismos trabajadores, que se ligaban a través de verdaderos cordones de lugares de trabajo por sector o territorio. Donde la relación entre delegados de cada fábrica era fluida, fortaleciendo aún más la democracia obrera a través de asambleas como la instancia de máxima resolución ante las problemáticas que vivían los trabajadores hasta las cuestiones relacionadas al manejo, control y administración de la producción de cada fábrica, ya que habían sido expropiada a sus patrones.
Y el rol que jugarían los trabajadores de los cordones industriales, ante la impotente acción de la UP, fue fundamental. Ante el ataque de los patrones de camiones, la desidia de dejar sin alimentos al pueblo pobre y trabajador, fue la propia clase obrera que a través del fortalecimiento de la auto-organización, puso las fábricas bajo su control al servicio de la población, abasteciendo las Juntas de Abastecimiento Popular (JAP) de las mercancías más básicas que los empresarios habían limitado.
Pero, esta organización no cayó del cielo, si no que tuvo su antesala en la viva experiencia que tuvo el movimiento obrero en Chile, ante las políticas del gobierno de Salvador Allende en los ’70 (UP). En un contexto donde las reformas que tenían relación al traspaso de las empresas privadas al Área de Propiedad Social (APS) -donde el gobierno estatizaba algunas empresas, con pago- no conformó a los trabajadores con el rol que el mismo gobierno les asignaba, el cual era una presencia formal de participación limitada, donde los obreros no tenían una real incidencia en las políticas productivas de cada lugar de trabajo.
Y más allá, que el traspaso al APS sólo consideraba 91 empresas estratégicas, en un marco que en 1973 ya unas 500 fábricas se encontraban ocupadas y gestionadas por sus trabajadores mediante cordones. Es decir: un amplio proceso en la base que sobrepasada el limitado proyecto de la Unidad Popular. Las reformas eran sobrepasadas por la "revolución" desde abajo que encabezaba el movimiento obrero.
Con ello muchas huelgas se vinieron, donde el desarrollo de la democracia de los trabajadores mediante asambleas resolutivas, con delegados por áreas, y las instancias en conjunto de varias de las fábricas, llevaron al movimiento obrero a expropiar de las manos de los patrones más fábricas de las que contemplaba el programa de gobierno de la UP. Con ello los trabajadores dieron cuenta que para trabajar y producir no necesitaban a los empresarios, si no que sus propios conocimientos y manos para tomar ellos mismos el destino de sus vidas.
Un legado invaluable para los trabajadores
Sin, dudas la experiencia de los Cordones Industriales es un legado invaluable para la clase trabajadora en su conjunto, que demostró que la auto organización mediante asambleas, con el establecimiento de elementos democráticos profundos a través de la voz y el voto de cada trabajador, de la elección de delegados por áreas y fábricas, no sólo logró que los trabajadores lucharan por reivindicaciones netamente sindicales de cada lugar de trabajo, si no que demostró en los hechos que la clase obrera se puede transformar en un sujeto político importante, que incluso puede hacer tambalear un régimen político y a los capitalistas.
Porque como ellos dieron cuenta que sin nosotros, los trabajadores el mundo no puede moverse, es más su experiencia mostró que organizar la fábrica y su producción, puede transformarse en la organización de la sociedad misma al servicio de la clase obrera y el pueblo pobre.
Para las y los trabajadores de Alternativa Obrera, ha sido fundamental tomar esta experiencia y sacar las lecciones más importantes de la auto organización y la democracia obrera, para llevarlo a la práctica. Parte de esto, ha sido el desarrollo de un sindicalismo más combativo y democrático como lo venimos haciendo en la fábrica de explosivos Orica Chile en Antofagasta. Donde los y las trabajadoras hemos logrado poner freno a los despidos, a través de estados asamblearios en que las discusiones, resoluciones y prácticas del sindicato recae en las manos de cada uno. Logrando además levantar un cuerpo de delegados con representas por áreas de trabajo, y una comisión de mujeres que viene a poner en el centro la violencia que viven nuestras compañeras en la fábrica.
Por esto y para conocer más de estas experiencias, es que hacemos un llamado a todos y todas las trabajadoras a hacerse parte de nuestro plenario en Santiago, el que realizaremos el día sábado 17 de diciembre a las 17:00 hrs, en la sede Fech José Carrasco Tapia N°9, Vicuña Mackenna. |