-¿Cuál te parece que es el "balance" del primer año de Macri para la clase trabajadora, teniendo en cuenta lo que sucedió con el salario, el empleo y otros índices laborales y sociales?
No hay lugar para las sorpresas. El tan mentado “regreso” al mundo llegaría para recorrer la senda de flexibilización laboral, pérdida de puestos de trabajo, convenios y paritarias en zona de riesgo, sumado a otros fenómenos simétricos. No alcanza con recordar que algunos dirigentes sindicales argentinos, con inserción internacional, venían anticipando esta tormenta. Incluso aquellos que no apoyaron a Daniel Scioli en la contienda electoral 2015.
Si bien no sale en los diarios o medios, el temor de muchos trabajadores a perder su empleo es un dato silencioso, que quizás puede no tener registro en las estadísticas sobre datos duros, va paralelo a la crisis laboral que se manifesta en la mayoría de los sectores.
-Ante diversas medidas del gobierno la CGT prometió medidas de fuerza que finalmente no realizó. ¿Cómo analizás la estrategia de las cúpulas sindicales? ¿Qué consecuencias te parece que puede tener en su relación con las bases?
Es cierto, sin ir tan lejos, la convocatoria del 29 de abril tuvo algunos discursos duros que se quedaron en veremos. Se dirá que el Gobierno “soltó” parte de la caja de las obras sociales, pero no menos cierto es que las jefaturas gremiales se juramentaron allí, en Paseo Colón e Independencia, “no dejarse arriar los derechos recuperados” de 2003 a 2015, cuestión que de mínima está en veremos.
En cuanto a estrategias, si bien a todas las une el espanto, las centrales sindicales están en su juego. La CGT tradicional al amparo de su “eterna” supervivencia, bajo el Gobierno que fuere. Las CTA obligadas a llevar adelante una reacción que en soledad, las puede dejar expuestas y con flancos abiertos. No es poco decir que la Corriente Federal (CFT), de Palazzo, Amichetti y Ghilini, propone una resistencia a conciencia, haciendo foco en el modelo económico.
El condimento erosionante es que los sindicatos también se abrazan a la búsqueda del “verdadero” peronismo que incluye una lucha para derrota de todos, que insiste en separar al kirchnerismo de los verdaderos PJ. Es tiempo y espacio valioso que Cambiemos capitaliza, incluso para ni siquiera admitir que no cumplió sus promesas de campaña, quitar el impuesto al sueldo, por ejemplo.
-En 2017 todo parece indicar la continuidad de la recesión y hay preocupación por la política económica y comercial de Trump, pero también es un año electoral, ¿cómo ves el panorama social y sindical en 2017?
Algunos dirigentes gremiales se animaban a dejar por lo bajo un chiste respecto del “8” con el cual se autocalificó el presidente de la Nación, respecto a su primer año de gestión. Esos mandatarios gremiales deslizaban “si se puso esa nota por los últimos 12 meses, no podemos esperar mejoría alguna...” La ironía sutil permite avanzar en el análisis de lo que ya muestran algunos amagues de negociación paritaria, línea dura, 20% para un semestre como meta de “éxito” sindical.
La tentación de constituírse en el brazo político peronista de algunos gremios les puede “duplicar” la tarea que poseen por naturaleza en cuanto a defender a sus trabajadores.
Algunos con criterio, hacen esta llamada de atención pensando que incluso, con una derrota en las legislativas, Cambiemos seguirá al poder todavía por varios años.
-¿Te parece que ante este panorama la actitud de la CGT y el reciente acta que incluye una "paz social" firmado por algunos movimientos sociales resuelve el tema de la conflictividad o puede darle espacio a sectores críticos o combativos?
Desde el respeto a no ponerme lo zapatos de quienes tienen que afrontar este tramo de la historia argentina en la central obrera. Aún considerando que ellos intentan “perder por poco” sabiendo que el Gobierno “viene por todo” y los incluye, como ellos mismos reconocen, descreo de cualquier acuerdo sustentable sobre paz social sobre arenas globalizadas y neoliberales.
Los pactos de ese tipo, salvo que tengan un amplio abanico de cobertura, terminan siendo manta corta para quienes lo suscriben. Es de esperar que el Ejecutivo no descanse sobre tales acuerdos, porque en ellos reside el poder de cambiar algo la economía. Para más datos, haber trocado su visión sobre el consumo: de apreciarlo nefasto, a tratar de incentivarlo, marca que alguna variante deberían encontrar, aún cuando su talle económico social no es venturoso para los trabajadores. |