La historia de la ciencia, así como la historia de la humanidad, aparece muchas veces como una sucesión de hechos individuales. Pero estos descubrimientos e invenciones se desarrollan en un contexto social determinado y gracias al aporte colectivo de muchos hombres y mujeres que lo hacen posible.
A su vez, los intereses políticos y económicos de quienes escriben la historia de la ciencia hace que muchos de los aportes no merezcan un justo reconocimiento. Sin duda el origen de las computadoras modernas es uno de esos casos.
Durante muchos años y hasta la actualidad, la arquitectura de las computadoras modernas, es conocida como "Arquitectura Von Neuman" en relación al científico que trabajó en la que habría sido la primera computadora programable, la ENIAC. Pero la ENIAC no fue la primera computadora ni Von Neuman el primer creador de dicha arquitectura.
La primera computadora programable fue la "Colossus" [1], el principal reconocimiento debería hacerse tanto a Alan Turing como a Tommy Flowers, Max Newman, "Bill" Tutte y Joan Clarke que trabajaron en el desarrollo de la Colossus, que fue decisiva para descifrar las comunicaciones de la Alemania nazi en la segunda guerra mundial.
La razón por la que ENIAC figura en muchos libros como la primera computadora electrónica de la historia es porque la Colossus fue destruída y la información sobre la misma no se desclasificó parcialmente hasta los años 70, y en su totalidad hasta 2004. A su vez, Alan Turing murió perseguido y procesado por su homosexualidad, cargos de los que fue exonerado recién a fines de 2013.
Eso no le quita importancia al desarrollo de la ENIAC (ni de la posterior EDVAC), en la que no sólo fue Von Neuman el que colaboró, sino también y fundamentalmente los ingenieros de ENIAC, Mauchly y Eckert, a quienes Von Neuman no quiso dar crédito. Todo esto lo explica muy bien en su blog Ricardo Peña.
Las programadoras de ENIAC
La falta de reconocimientos no termina acá. Hubo seis mujeres que se ocuparon de programar la ENIAC, cuya historia ha sido silenciada a lo largo de los años y recuperada en las últimas décadas. Clasificadas entonces como "subprofesionales", por una cuestión de género con el argumento de reducir los costos laborales. Este equipo de programadoras se destacaba por sus habilidades matemáticas y lógicas y trabajaron inventando la programación a medida que la realizaban.
Hasta la década del 80 se dijo incluso que ellas eran solo modelos que posaban junto a la máquina ("Refrigerator ladies"). Sin embargo, estas mujeres sentaron las bases de la programación moderna.
En 1943, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, las calculistas y supervisoras directas eran básicamente mujeres. El grupo de programadoras del ENIAC estaba conformado por: Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence prácticamente no aparecen en los libros de historia de la computación, mas dedicaron largas jornadas a trabajar con la máquina, utilizada principalmente para cálculos de trayectoria balística y ecuaciones diferenciales, contribuyendo al desarrollo de la programación de computadoras. Cuando la ENIAC se convirtió luego en una máquina legendaria, sus ingenieros se hicieron famosos, mientras que nunca se le otorgó crédito alguno a estas seis mujeres que se ocuparon de la programación.
Muchos registros de fotos de la época muestran la ENIAC con mujeres de pie frente a ella. Hasta la década del 80 se dijo incluso que ellas eran solo modelos que posaban junto a la máquina ("Refrigerator ladies"). Sin embargo, estas mujeres sentaron las bases para que la programación fuera sencilla y accesible para todos, crearon el primer set de rutinas, las primeras aplicaciones de software y las primeras clases en programación. Su trabajo modificó drásticamente la evolución de la programación entre las décadas del 40 y el 50.