La Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció que el aumento para la industria oscilará entre un 3.7% y un 4.5%. Los comercios pagarán entre un 2.6% y un 3.5% más. Y el alza para los hogares de alto consumo será del 2.6%.
La excusa para el alza es el incremento del precio de los combustibles empleados para la generación de la energía eléctrica, que se implementó a partir del 1 de enero, y que se profundizará con la liberación del precio de las gasolinas a lo largo del año.
A su vez, según la CFE, el aumento del costo del gas natural -77% en diciembre de 2016 comparado con el último mes de 2015-, el del carbón importado -72.8% el mismo periodo- y el del carbón de producción nacional -7%- son otros factores que determinaron el alza de las tarifas, que en su conjunto registraron un aumento de 54% en el costo de los insumos aplicados a la producción eléctrica.
Mientras cínicamente la CFE señaló que estos aumentos no impactarán en los hogares de bajo consumo eléctrico, la realidad es que sí lo hará. Ya que automáticamente las empresas trasladarán el alza a los precios finales a los consumidores. Y esto significará un incremento del costo de los productos de la canasta básica, los de consumo más extendido, que afectará directamente al magro poder adquisitivo de la clase trabajadora y los sectores populares.
Es así que cada nueva medida que toma el gobierno anula el pequeño aumento del salario mínimo, que es de $80.04 a partir de este enero. Un aumento que oculta que el salario mínimo perdió 70% del poder adquisitivo en los últimos cuarenta años.
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Los empresarios advierten “Estamos muy preocupados por la escalada de la inflación, creemos que Hacienda ha sido muy laxa en sus estimaciones y que puede llegar a un 4.7%, muy por encima de la expectativa del 3%”, en palabras de Enrique Solana, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo.
Por su parte, Enrique Guillén, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, advirtió: “Es importante que en cada empresa hagamos un análisis a profundidad para determinar cuánto impactarán estos aumentos en los costos de producción”, e incluso llamó en redes sociales a tomar acciones preventivas.
Mientras tanto, el Consejo Coordinador Empresarial es parte de la petición de poner en marcha "medidas económicas inmediatas para afrontar los retos de 2017" y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) ha señalado que el aumento en los combustibles de "desproporcionado" y ha dicho que "atenta directamente contra la economía del consumidor final".
Es así que los empresarios se aprestan a que los costos de la actual crisis la paguen la clase trabajadora y los sectores populares. No sólo con alza de precios de la canasta básica y el transporte, sino también con medidas como paros técnicos, despidos y degradación de las condiciones laborales. No hay que permitirlo. Para eso, es necesario extender la lucha contra el gasolinazo y el alza de precios a cada centro de trabajo, a cada centro de estudio, a cada colonia, a cada pueblo. |