Tras el pacto PP-PSOE se abre el camino para llevar adelante la agenda de reformas neoliberales que den lugar al cumplimiento de las exigencias de la UE y el FMI, comenzando por un recorte en los presupuestos generales del estado de 7.700 millones de euros.
Los trabajadores de los sectores industriales que pertenecen a ese conglomerado empresarial que presta servicios mediante contratas y subcontratas a las distintas administraciones se verán afectados bien sea a través de recortes, aumentando la precariedad, o directamente engrosando las filas del paro.
Las pensiones son el otro punto de mira, algo que ya vienen anunciando hace un tiempo, como para que no nos pille de sorpresa. Nos están preparando para una nueva reforma laboral, para la que “oh milagro”, volveremos a tener como defensores de la clase trabajadora a CCOO y UGT que ya aceptaron la anterior, con el famoso pensionazo.
La parte empresarial también reclama una nueva reforma laboral, y ya tenemos el circo montado. Los representantes sociales se reúnen con el gobierno para alcanzar una paz social. Una vez conseguido el acuerdo se añade a la mesa la patronal y el pastel va cogiendo cuerpo.
Escucharemos a CCOO y UGT amenazar con movilizaciones, sí tranquilos, y sus dirigentes Toxo y Alvarez se pondrán al frente y ya hermanados, olvidando rencillas anteriores encabezarán alguna juntos. Eso ya ha sucedido otras veces.
Se presenta un año convulsivo, está claro, pero mientras en esa mesa no estén sentados trabajadores organizados desde las bases del sindicalismo verdaderamente democrático capaces de plantar cara al sistema en lugar de vivir de él, el pastel se lo seguirán comiendo los mismos de siempre y los trabajadores fregaremos los platos y pagaremos los rotos.
La lucha sigue, es necesaria y sirve, como es el caso de los trabajadores de KAIKU KM0, Vitoria-Gasteiz, Pais Vasco, que han conseguido negociar un convenio favorable, después de seis meses de huelga ininterrumpida. |