El cambio de Gobierno en EE.UU. no solo tiene consecuencias en el plano político y económico. También hay lugar para las despedidas diplomáticas. Ayer fue el turno de Noah Mamet, el actual embajador. El funcionario se despidió con una fiesta a todo lujo en el Palacio Bosch.
Allí, como no podía ser de otra manera, gran parte del arco político patronal y del gran empresariado nacional se dio cita para despedir a Mamet.
Por parte del Gobierno nacional concurrieron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich ; el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich , y el de Cultura, Pablo Avelluto, entre otros.
Quien tuvo un lugar protagónico fue Juliana Awada, la llamada primera dama. El embajador le dedicó un tweet particular, donde le decía “Gracias Juliana por acompañarnos esta noche que es muy especial para mi”. Las palabras elogiosas no fueron solo para Awada sino para el Gobierno de Macri y sus intentos de “volver al mundo”.
El empresariado también dijo presente. El CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto estuvo en la gala. Magneto es, por estos días, el protagonista de uno de los más importantes ataques contra las condiciones de la clase trabajadora, con los despidos y el lock-out de la plante de AGR ubicada en el barrio de Pompeya, de la Ciudad de Buenos Aires.
Héctor Magnetto: festejo con el embajador de EE.UU mientras despide a 400 trabajadores en AGR-Clarín.
A tono con el ambiente anti-obrero, quien también hizo acto de presencia fue el Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural.
La despedida también contó con su pata peronista. Ahí estuvo José Scioli, el hermano del ex candidato a presidente por el FpV. Desde el lado de la casta judicial, fueron parte del convite el juez Claudio Bonadio y el “supremo”, recientemente asumido, Carlos Rosenkrantz.
“Me he enamorado de Argentina” indican que afirmó Mamet en su despedida. No es para menos. Ayer el conjunto del arco político patronal y el empresariado argentino se reunió para rendirle honores. |