Ajuste en marcha
El año comenzó con un aumento de las tarifas públicas (nafta, comunicaciones, electricidad, agua, etc.) por encima de la inflación. Estas tarifas ya eran de por si muy significativas en relación a los sueldos promedios de los trabajadores, además de ser comparativamente altas con respecto a las que tienen otros países de la región; por lo cual este incremento significa un nuevo golpe para el bolsillo de los trabajadores.
A su vez, con el comienzo del año, comenzó a regir el nuevo cálculo del IRPF, que significa también un ataque a los salarios con el aumento del impuesto en muchas de las franjas de ingresos.
Los trabajadores ya sabemos entonces lo que significan estas palabras del ministro; cuando habla de cuidar el gasto no debemos olvidar la postergación que se hizo el año pasado de inversiones en educación destinadas a los sectores populares.
Aunque ahora dicen que la prioridad será la salud, el sistema de cuidados y la educación, no queda claro de donde saldrá el dinero para cubrir esos gastos, más aún cuando se observa que el ajuste va en la misma línea que las medidas tomadas de incremento de la recaudación a costa de impuestos que recaen sobre los propios trabajadores.
La supuesta cautela de la que habla el ministro no es más que la reafirmación de que el gobierno continuará garantizando las ganancias de los grandes empresarios nacionales y extranjeros haciendo recaer el costo de la crisis en los sectores populares.
Sin mayorías parlamentarias aseguradas
Con el alejamiento del diputado Gonzalo Mujica, el Frente Amplio ya no cuenta con mayorías parlamentarias automáticas y deberá apelar a parlamentarios de otros partidos para aprobar sus propuestas.
Estas declaraciones de Astori, dejan entrever que no habrá margen para dar respuesta a las necesidades populares o sea que ratifican que no se cederá a los reclamos del pueblo, y son afines a la derecha tradicional, históricamente defensora de las ganancias empresariales.
Estas señales de dureza ante los seguros reclamos populares, son también una forma de cerrar fila con los partidos tradicionales buscando en esos sectores posibles votos que le permitan llegar a las mayorías parlamentarias necesarias.
Es necesario un plan de lucha
Solo la organización y la movilización lograran arrancar al gobierno las medidas que realmente beneficien a los trabajadores y el pueblo.
Los dirigentes de la central obrera actúan defendiendo al gobierno, por eso los convenios firmados en los consejos de salarios no alcanzan para cubrir los aumentos de tarifas y se mantienen sueldos que no cubren las necesidades de la población.
Hay que luchar por un verdadero aumento salarial y que la crisis la paguen los capitalistas y no como pretende el gobierno, a costa de aumentar los impuestos a los trabajadores y postergando el gasto social. |