La semana pasada se dio a conocer que las empresas involucradas en el caso de colusión del papel tissue deberán hacer un pago de cerca de $ 7.000 pesos a cada persona mayor de 18 años, pero esta semana, tras la intensificación de la crisis por los incendios en la zona centro-sur del país, surgió en redes sociales la idea de que estos dineros sean donados a los damnificados.
Lo anterior ha sido respaldado, principalmente, por políticos de Chile Vamos, como el diputado y jefe de bancada de la Unión Demócrata Independiente, Juan Antonio Coloma, quien aseguró que “creemos que esta idea de donar los 7 mil pesos a las víctimas del incendio, es una muy buena idea y de esa forma poder reconstruir parte del Chile quemado, y ayudar a esos chilenos que lo están pasando muy mal”.
Pero esta semana, el debate tuvo eco en el Servicio Nacional del Consumidor, que anunció disposición a buscar un mecanismo que permita realizar las donaciones. Dicha idea fue respaldada por el gerente general de CMPC, Hernán Rodríguez, quien comentó que "Nos parece una gran idea la decisión del Sernac de buscar alguna fórmula que permita hacer llegar los dineros a los damnificados, junto a BancoEstado. Como lo hemos dicho, como CMPC no tenemos injerencia en el proceso de entrega de los recursos, pero apoyamos que se pueda ver algún mecanismo que permita ayudar a quienes más han sufrido", aseguró.
Aun cuando el pago que deben hacer las papeleras a sido reconocida como una burla, los empresarios de la CMPC, junto a la derecha, buscan que sean los trabajadores, los millones que recibirán los $ 7.000 pesos, quienes retornen el monto de la sanción, cuando el problema y crisis de los incendios tiene como responsables a las grandes empresas forestales y papeleras que han usufructuado de la riqueza natural y de los trabajadores de la zona.
Ahora, no basta con la donación de estos dineros, sino que se elabore un plan nacional de emergencias que además sea acompañado por la expropiación de estas grandes empresas. Pues la tragedia social ya la están resolviendo todos los voluntarios que se han volcado a la zona, además de todas las campañas de solidaridad a lo largo del país. Mientras los empresarios ocupan la catástrofe para lavar su cara, ahora quieren que los afectados por 10 años de colusión sean quienes aporten esos dineros para paliar la tragedia.
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