Al rededor del medio día un escandaloso operativo de policías antimotines de la Ciudad de México ocupó la Plaza Villa de Madrid, mejor conocida por acoger a la Fuente de la Cibeles en la Roma norte con el objetivo de clausurar un edificio. En ese camino clausuraron también el café zapatista La Karakola, espacio social y cultural de creación colectiva y punto de encuentro.
Una vez más el gobierno de Miguel Ángel Mancera utiliza la fuerza pública para amedrentar activistas y luchadores sociales, así como espacios autogestivos y de resistencia, como han sido los ataques y desalojos al Chanti Ollin y a otros ’okupas’ como el auditorio Che Guevara de la UNAM donde han participados policías encubiertos con complicidad de las autoridades universitarias.
Esto a la par de imponer un protocolo de control de multitudes que “regula” manifestaciones con represión, cercenando el derecho de protesta y mostrando el rostro reaccionario del PRD que vimos en Ayotzinapa. |