En la misa matutina llevada a cabo en la residencia de Santa Marta, la máxima autoridad de la iglesia Católica volvió a desplegar su mensaje en contra de la diversidad sexual afirmando que "el amor es un don entre un hombre y una mujer", dejando en claro la postura heterosexista de la Iglesia.
A pesar de querer preservar su imagen como un pontífice cercano a los sectores populares y en contra del "establishment", en cuanto a derechos reproductivos y el respeto por la diversidad sexual siempre ha mostrado su cara más reaccionaria haciendo declaraciones en contra del matrimonio igualitario y el derecho al aborto cada vez que tuvo oportunidad.
En el marco de las crecientes movilizaciones mundiales por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBI y de cara al próximo paro internacional de mujeres para el 8 de marzo, las palabras del Papa, en nombre de unas de las instituciones más reaccionarias de la historia, no merecen más que repudio. |