El pasado martes 7 de febrero llegó un grupo de 135 migrantes repatriados al aeropuerto de la Ciudad de México. La situación actual de las relaciones México-Estados Unidos debido a los anuncios de una política migratoria más ofensiva por parte de Donald Trump y la continuidad de su amenaza de construir un muro en la frontera, ya comienza a mostrar sus primeros efectos.
Los mexicanos son originarios principalmente de los estados de Michoacán, Jalisco, Estado de México, Guerrero, y Ciudad de México. Los repatriados mencionaron haber sido arrestados por los agentes de migración con métodos deplorables y en muchos de los casos dejaron a sus familias del otro lado tras ser deportados.
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Jalisco y la migración
El estado de Jalisco posee un estrecho vínculo con los Estados Unidos debido al importante número de migrantes que son originarios de esta entidad y es que 1.2 millones de migrantes que viven en EE.UU. nacieron en este estado y más de 2.4 millones son hijos de jaliscienses, según datos del 2010 del CONAPO.
Además, Jalisco es parte de la ruta de millones de migrantes latinoamericanos que buscan llegar al país vecino del norte, según datos de FM4 Paso Libre, más de diez mil migrantes pasan cada año por Guadalajara, donde además se establecen por un tiempo para descansar y después continuar su camino.
Es suficiente viajar un día en el tren ligero o pasar unos días en Guadalajara para darse cuenta de la mezcla entre la cultura norteamericana y la nativa así como notar a los jóvenes originarios de Jalisco que vivieron un tiempo en los Estados Unidos y que ahora trabajan en los call centers que contratan personal bilingüe.
Trabajos de miseria esperan a los repatriados
La repatriación de millones de mexicanos producto de las políticas del racista Donald Trump tendrá un efecto aún incierto a ambos lados de la frontera. Algo que apenas se alcanza a percibir con la llegada de los primeros migrantes a suelo mexicano, implica no sólo la cuestión del empleo de todos estos trabajadores, que como ya lo menciono Peña Nieto y el gobierno federal, se integrarán a las filas del trabajo precario con los millones que son explotados en las maquilas y en los centros fabriles a este lado de la frontera. También implica la separación de familias completas que tenían sus vidas construidas del otro lado del Río Bravo.
El empleo precario se repartirá entre los que ya estamos aquí y los que llegan deportados y las filas del desempleo crecerán significativamente y esto se profundizará aún más si las amenazas de Trump de sancionar a las empresas que inviertan en México surten efecto sobre las empresas que generaban bajo condiciones miserables empleos en el país. A esto se sumará la crisis migratoria que ya comienza a expresarse, pues muchos migrantes centroamericanos quedarán varados en el territorio debido a la militarización de las fronteras.
Por eso más que nunca los trabajadores, sin importar la nacionalidad, debemos tejer lazos de unidad, debemos levantar una política de rechazo a las iniciativas antimigrantes de Trump y su réplica avalada por Peña Nieto en territorio nacional y hacia la frontera sur. Debemos generar una fuerte alianza con nuestros hermanos de clase en los Estados Unidos para luchar por el libre tránsito de los trabajadores en todo el continente, porque no somos indocumentados y no somos ilegales, somos trabajadores internacionales.
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