Nuevamente llega febrero, último momento y el Gobierno llama por el tema de las paritarias. En este caso, la oferta es del 18 % de aumento, que sería en cuatro cuotas de $ 250 (lo que me alcanzaría para cargar la Sube).
Quizas dirás que siempre lo mismo, que los docentes no queremos trabajar, que solo trabajamos cuatro horas (aunque, en mi caso, son ocho horas porque un solo sueldo no me alcanza; cabe aclarar que estos dos sueldos son miseria y tampoco me alcanza), que vamos a hacer paro de nuevo y las clases no comenzarán por culpa nuestra dejando a un montón de alumnos sin clases. Pero este año, como otros, no se pelea solo por el sueldo, sino también porque rebajaron el presupuesto en un 3 %, cuestión que no sale en los medios. Eso implica la comida de mis alumnos, el mobiliario (bancos, sillas que nunca hay) y un montón de cosas más. Así que, si hago paro, no lo hago solo por mi sueldo. A vos, papá, y a vos, mamá les digo, lo hago también por su hijo. Cuando me pide que le sirva un plato de comida y con la cabeza gacha tengo que decirle que no hay más, cuando falten sillas y tenga que perder tiempo de clases para buscar a otro salón, cuando tenga que reacomodar el salón porque hay sectores donde se llueve, entonces te pido que luches conmigo por tu hijo, ya que somos los encargados de educarlo.
Una vez corté la Panamericana con mi guardapolvo para que me paguen cuatro meses de sueldos adeudados. Sí, cuatro meses sin cobrar. ¿Vos qué harías? Sí, yo corté Panamericana, y a la semana siguiente me pagaron, porque salí en los medios, y no se me cae la cara de vergüenza. Así que necesito que los padres nos acompañen en esta lucha, juntos podemos luchar. Yo por mis alumnos y vos por tu hijo. |