El líder del gremio de Dragado y Balizamiento y uno de los jefes de la CGT, declaró a la agencia DyN que el tiempo con el gobierno “se ha agotado” y exigió resultados en materia económica. Al mismo tiempo volvió a repetir que se había quebrado la confianza con el sector empresario porque hubo “despidos, suspensiones y atrasos de quincenas de pago”, además de que hubo un “incumplimiento del bono de compensación al que se habían comprometido en la mesa del diálogo vastos sectores, por ejemplo, el sector alimentario”, agregó.
Pareciera ser que para la CGT tenían que perderse más de 200 mil puestos de trabajo, que el salario real perdiera 5 puntos de poder de compra, que se multiplicaran por miles las suspensiones y que hubiera cierres de fábrica para que se “agotara” el tiempo con el gobierno y se “perdiera la confianza” con los empresarios para poder plantearse la posibilidad de realizar un paro de aquí a fines de marzo.
La verdad es que más allá de que este va ser un año marcado por la impronta electoral, el macrismo continúa su marcha en contra de los derechos de los trabajadores como la modificación en las ART, el discurso constante sobre la productividad y el techo a las paritarias que suman al descontento general que hay con el gobierno. En este marco los trabajadores empiezan a combatir los planes del gobierno, con el ejemplo claro de los obreros de AGR-Clarín contra el lock out patronal, las obreras de Textil Neuquén también contra el cierre de fábrica ilegal, como así también los trabajadores de Cerámica San Lorenzo en Puerto Madryn a lo que también hay que sumarle el posible paro nacional bancario de 24 horas y las medidas de fuerza de los docentes contra el techo de aumento salarial del 18% que quiere imponer el gobierno nacional.
La burocracia de la CGT comienza a percibir esta situación y siente que tiene que ser más ofensiva contra el gobierno por lo menos para descomprimir la bronca entre las bases de sus gremios, aunque no hay que descartar que los popes del triunvirato levanten cualquier medida ante una negociación más o menos coherente (o no) con el gobierno nacional, ya que le dieron un mes y medio de tiempo para que recalcularan. Por su lado las conducciones de las CTA, que vienen apoyando los tiempos cegetistas, adelantaron un paro pero es muy posible que se plieguen a lo que decida ésta última.
Es necesario apoyar con todas las fuerzas los conflictos en curso para que triunfen y al mismo tiempo exigir a las conducciones sindicales que hagan efectivo un paro nacional activo discutido en asambleas para defender el salario y los puestos de trabajo. |