Un resultado previsible
Temprano por la mañana, el propio Director del Trabajo declaró que "este es un proceso que va a llevar tiempo".
Y fijó entonces unos objetivos limitados: "flexibilizar algunas condiciones para que el diálogo se materialice y, se fije un calendario de negociaciones".
Ni siquiera esto se habría podido alcanzar.
La importancia de las horas previas
Después de una reunión del sindicato, se confirmó la participación, aclarando a la empresa que no había bloqueos tal como los difunde por su prensa empresarial, y que destinó los trabajadores requeridos para los servicios mínimos.
Los aliados de la empresa, temprano buscaron crear un clima a su favor. Las empresas contratistas difundieron que se veían perjudicados por la huelga.
La empresa, por su lado, en sus habituales comunicados, había dicho que condicionaba su asistencia al desbloqueo de ruta. Agregó que el sábado 35 trabajadores contratistas no pudieron acceder a la faena.
Y amenazante anunció que terminaría de decidir su asistencia después del cambio de turno.
El cambio de turno: la fuerza y los riesgos para la huelga
Después de días de una empresa a la ofensiva, con acusaciones mediáticas y en los tribunales, con la suspensión del primer intento de reunión el miércoles pasado para reforzar esta ofensiva, se mostró un cambio significativo, precisamente, en el cambio de turno.
En ese momento, subieron 112 trabajadores, tanto propios como contratistas. El Sindicato N°1 los detuvo durante una hora, para comprobar que no hubiera rompe-huelgas. No solo eso: no permitió el paso de 21 contratistas, quienes debieron regresar a la ciudad.
Se mostró la fuerza organizada de los huelguistas, y aún así, la empresa, a pesar de sus bravuconadas, asistió a la reunión de la mediación.
Sin embargo, muestra también los riesgos, que desde La Izquierda Diario estamos advirtiendo desde los primeros días: que la empresa logre contraponer a trabajadores de planta en huelga con trabajadores contratistas. En Escondida, como en toda la minería, el número de trabajadores contratistas supera a los de planta, una estrategia empresarial para aumentar la explotación, dividir las fuerzas de los trabajadores y debilitar los sindicatos, que ahora ponen en movimiento, escalando día a día. Sigue siendo el gran desafío para la huelga. |