Tras las primeras movilizaciones estudiantiles del 2006 en Antofagasta, un puñado de jóvenes ingresó al grupo Clase contra Clase, organización trotskysta que luego de su segundo congreso el 2012 cambió su nombre por Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR), para dar cuenta, en ese entonces, de la necesidad de que los trabajadores emerjan a la escena política.
Ya se habían sucedido importantes movilizaciones de trabajadores, como la huelga de Escondida el 2006 y la lucha de los mineros contratistas del Cobre. Además de las movilizaciones de funcionarios públicos y profesores, y otras movilizaciones de trabajadores en las que este grupo de jóvenes se hacía parte para rodear de solidaridad sus conflictos.
En el 2011, la Universidad de Antofagasta y la Universidad Católica del Norte se sumaron a la movilización nacional por educación gratuita, antigua bandera de Clase contra Clase, y sus militantes buscaron aportar y desarrollar lo más posible la organización desde las bases, aportando en debates, discusiones, organización y lucha.
Estar en estos conflictos, buscar desarrollar las fuerzas de las luchas, fue formando una personalidad que permitiera dar pasos entre los trabajadores, entrando en la lucha portuaria de Mejillones, en la Rebelión de las bases del Colegio de Profesores, impulsando la solidaridad desde las universidades y buscando sacar las mejores conclusiones de cada lucha junto a nuevas compañeras y compañeros.
También es innegable el rol que han jugado en miras de organizar el movimiento de mujeres junto a las compañeras de Pan y Rosas, agrupación feminista de mujeres y diversidad sexual, en la lucha contra la violencia de género y por los derechos sexuales y reproductivos; tanto en convocatorias y conmemoraciones, su rol en la Coordinadora NiUnaMenos y del 8 de Marzo, e impulsando comisiones y secretarías de género en lugares de trabajo y estudio.
Hoy, no son un puñado de estudiantes, son una fuerza emergente de trabajadores de la educación y la industria, trabajadores de servicios, estudiantes y mujeres luchadoras. Una fuerza emergente con extensión nacional, que recientemente conquistó la Vicepresidencia de la FECH (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile), con un medio de prensa, con extensión internacional, como La Izquierda Diario (LID).
En la ciudad, esta organización se ha hecho un espacio con figuras sindicales, como la profesora Patricia Romo, presidenta del Directorio Comunal del Colegio de Profesores de la ciudad minera; Lester Calderón, presidente del Sindicato de la empresa de explosivos Orica; o Pablo Muñoz, presidente del Sindicato de Embarcadores del Ferrocarril.
La ambición de esta organización no es solo nacional, forma parte de una coordinación internacional que se levanta en diversos países, junto a la red internacional de medios digitales de LID; bajo el objetivo común, no de insertarse en los regímenes y gobiernos, sino de cambiar el mundo desde la base para que vivamos, como dijera el revolucionario ruso León Trotsky, en un mundo libre de opresión y violencia.
Legalizarse es un objetivo para hacer política a un nuevo nivel, en la búsqueda de emerger como una izquierda anticapitalista de los trabajadores en miras a conquistar un gobierno obrero, en la lucha por poner fin a la herencia de la dictadura y sus enclaves que, en enfrentamiento con los principales magnates del país y los políticos que le sirven, dé resolución a los principales problemas que viven los trabajadores y los pobres en cuanto a pensiones, educación, salud, vivienda, derechos sexuales, etc. Un gobierno que sea el aporte para una revolución internacional que ponga los intereses de los trabajadores al centro.
Contar con una herramienta legal, que desde la escena electoral ponga los intereses de los trabajadores en tribuna, será sin duda un punto de apoyo en esta tarea.
Para que los políticos de PENTA y SQM, de los CORPESCA y de las AFP, de las empresas forestales y las transnacionales no decidan por nosotros, súmate a esta voz para los trabajadores, trabajadoras, juventud y mujeres. |