Verizon Communications es considerada la principal empresa de telefonía móvil y fija en Estados Unidos y tiene el segundo lugar del sector de telecomunicaciones en cuanto a ingresos y número de trabajadores, solo detrás de AT&T.
¿Por qué estalló la huelga en Verizon?
La empresa pretendía revisar el Contrato laboral con la intención de eliminar aumentos automáticos de sueldo que formaban parte del mismo, formalizar la subcontratación laboral en áreas como servicio al cliente y deslocalizar puestos de trabajo, tanto a otros estados, como a otros países.
Las medidas de la empresa implicaban el cierre de centros de llamadas, que dejarían a miles sin empleo, los trabajadores se opusieron. También protestaron por la extensión de la tercerización, es decir, la contratación de terceras empresas para la prestación de servicios. Sumado esto a que no se contrataba el personal suficiente para redes y se obligaba a los sindicalizados a realizar horas extras obligatorias.
Además denunciaron que la empresa había desplazado ya 5 mil puestos de trabajo a países como México, Filipinas y República Dominicana en el área de servicio al cliente, entre otras medidas.
Con este tipo de ataques, Verizon redujo su personal en un 40% en el transcurso de una década.
El pretexto de la empresa es que sus ganancias disminuyeron por la baja de demanda del servicio de telefonía fija y de fibra óptica, pero en realidad los tres años anteriores, obtuvo ganancias de 39 mil millones de dólares.
Para frenar el ataque y defender sus puestos y condiciones laborales, los trabajadores de Verizon decidieron recurrir al mejor método de lucha que tiene la clase obrera, la huelga.
Hay muchas coincidencias entre los reclamos que llevaron a la huelga de Verizon y las condiciones laborales que vivimos en Telmex.
También Telmex argumenta pérdida de ganancia, recurre a la tercerización y subcontratación laboral mediante las empresas filiales dónde paga peores salarios y prestaciones laborales, mientras que no cubre vacantes y los trabajadores de Planta Exterior son obligados a hacer horas extra, por poner un ejemplo.
La respuesta de los trabajadores fue una huelga que culminó en victoria
La huelga de Verizon estalló el 13 de abril con 40 mil trabajadores de la red y de atención a clientes que pararon sus centros de trabajo en 7 estados del Este de los Estados Unidos, impactando especialmente en Nueva York. Estuvo organizada por dos sindicatos, el de Trabajadores de Comunicaciones de América y la Hermandad Internacional de Trabajadores Eléctricos, CWA e IBEW por sus siglas en inglés.
La huelga duró 45 días, en los que miles de trabajadores recorrieron las calles y realizaron mítines informativos en unas 300 tiendas y centros de atención, con una gran campaña que hizo conocida su pelea y les dio el apoyo de la población. Según los mismos huelguistas, nunca antes habían recibido tanto respaldo.
Además, se esforzaron por aliarse a los trabajadores subcontratados por la empresa, como dijo uno de los sindicalizados en entrevista, “No estamos contra ellos sino contra la empresa”.
La presión económica de la huelga, junto a la presión política a causa de la campaña de solidaridad terminaron por quebrar a la empresa en la huelga más importante de inicio de siglo en EEUU.
Los trabajadores conquistaron así que Verizon cree 1300 nuevos empleos de atención a clientes, que finalice la externalización de puestos de trabajo, aumento salarial de 10.9% repartido en 4 años y el derecho a sindicalizar a parte de los trabajadores terciarios. Un triunfo en toda regla.
Pero además, ya en 2011 lograron frenar también mediante huelga de 13 días un intento de la empresa de congelar salarios y eliminar pensiones para las nuevas generaciones. Doble demostración de que la huelga, sigue siendo la mejor arma de la clase trabajadora, como demostraron estos trabajadores del sector de telecomunicaciones.
Para pelear en defensa de sus empleos y condiciones laborales que ahora están amenazados por la “separación funcional”, los telefonistas debemos retomar el ejemplo de los trabajadores de Verizon.
La “separación funcional” y la huelga como medio de lucha para los telefonistas
Seguramente Telmex aprovechará el pretexto de la “separación funcional” ordenada por el IFT para revisar el Contrato Colectivo de Trabajo y seguir dividiendo a los trabajadores entre los de la nueva empresa y la actual Telmex, como ya hace ahora entre trabajadores de filiales y sindicalizados.
El Sindicato de Telefonistas-STRM es un sindicato con fuerza suficiente para realizar una huelga que le quiebre el brazo a Telmex en caso de que decidieran estallarla. Nuestro sindicato cuenta con decenas de miles de trabajadores, con presencia nacional y una base dispuesta a movilizarse como lo hicimos contra el gasolinazo y por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, lo que le podría generar amplia simpatía del pueblo pobre y los trabajadores, permitiendo fortalecer la huelga con una gran campaña de solidaridad.
Nuestro sindicato es parte de la Unión Nacional de Trabajadores que aglutina a decenas de sindicatos que se consideran opositores y democráticos como el STUNAM quienes deberían respaldarnos de modo total, lo mismo a otros sectores de trabajadores como maestros y mineros que se han opuesto a los planes del gobierno como la reforma educativa o el gasolinazo. Además, el gobierno se encuentra duramente cuestionado por sus medidas anti populares y una lucha telefonista podría empujar nuevamente a un sector de quienes se han movilizado contra Peña Nieto a las calles.
En resumen, nuestro sindicato, el telefonista, tiene fortaleza para encarar cualquier ataque de la empresa, hace falta que se decida a recurrir a su mejor herramienta de lucha: ¡La huelga! |