En un acto que duró casi una hora, organismos de derechos humanos y organizaciones políticas afines al kirchnerismo realizaron duras críticas al Gobierno de Macri. Ocurrió este viernes en el marco de un nuevo aniversario del golpe genocida de 1976.
Con columnas destacadas del Movimiento Evita, La Cámpora y Nuevo Encuentro, el acto en Plaza de Mayo albergó a decenas de miles de personas. En ese mismo lugar, y como resultado de un cruce con Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini sorprendió realizando su propio acto, acompañada por referentes del kirchnerismo como Roberto Baradel y Roberto Pianelli.
El peso del kirchnerismo en el acto quedó patentizado en los cánticos. “Macri, basura, vos sos la dictadura” y, sobre todo, “vamos a volver”, fueron dos de los cánticos más escuchados durante el acto.
En oposición al macrismo, el documento del acto presentó una reivindicación de los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, tanto por su política en el terreno de los derechos humanos como por la gestión económica. El discurso estuvo lleno de "olvidos" y tuvo un tinte de mayor combatividad que en anteriores ocasiones. Algo que está motivado, esencialmente, por la coyuntura electoral.
Fue en ese marco que los firmantes del documento se vieron obligados a mencionar la desaparición de Jorge Julio López. “Donde está Jorge Julio López, a más de diez años de su segunda desaparición forzada” señalaron. La expresidenta Cristina Fernández nunca había hecho mención a quien desapareciera durante el juicio al genocida Etchecolatz.
El documento también tuvo una mención a César Milani. “En esta misma plaza exigimos que la justicia investigue a Milani y hoy festejamos que se haya avanzado. Volvemos a pedir juicio y castigo para todos los genocidas”, se señaló.
Hay que destacar que Cristina Fernández, que sostuvo a Milani al frente del Ejército a pesar de las críticas, no hizo mención a la detención del militar desde que la misma ocurrió.
Las críticas al macrismo estuvieron centradas en las consecuencias de su plan económico, pero también en el discurso negacionista que el oficialismo desarrolla en relación a la última dictadura. "Detrás del negacionismo está el intento de olvido, y detrás está la intención de desmovilizarnos” denunció Taty Almeida en el acto.
El documento reiteró en varias oportunidades el pedido de libertad a Milagro Sala y al resto de los presos políticos en Jujuy. Son “presos del gobernador Gerardo Morales, el presidente Macri y el empresario responsable de crímenes de lesa humanidad Carlos Pedro Tadeo Blaquier” se afirmó en la lectura del documento. Demás está recordar que ese mismo empresario tuvo enorme afinidad con la expresidenta hasta 2011, al punto de reivindicarse públicamente "crisitinista".
En el acto se señaló además que “este año además venimos a denunciar los enormes retrocesos en materia de derechos humanos que sufre nuestro pueblo; la miseria planificada; la persecución política; la detención y encarcelamiento de la militancia, la pérdida de la soberanía política y económica”.
Lo que se obvió mencionar es que ese ajuste pudo avanzar de la mano de la gobernabilidad brindada por el peronismo en ambas cámaras parlamentarias.
En el documento se denunció en reiteradas ocasiones que el golpe tuvo un importante componente civil. “El golpe de Videla, Agosti, Massera, los grupos económicos, la corporación judicial, la embajada de EE.UU”.
En el mismo sentido, en relación a los grupos empresarios, el documento leído señala “denunciamos a la Sociedad Rural Argentina, Ledesma, Ford, Fiat, Mercedes Benz, La Veloz del Norte, Acindar, Dálmine Siderca y muchas más. Eran los empresarios del terrorismo del Estado, quienes con la cúpula con la Iglesia, la corporación judicial y la embajada de Estados Unidos integraron el sector civil de la dictadura. Todos deben ser juzgados y condenados”.
La reivindicación también suena sumamente tardía, en el marco de que en 12 años de kirchnerismo, los empresarios vinculados al genocidio apenas fueron rozados.
El otro acto del kirchnerismo
Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto venían ya de hacerse declaraciones cruzadas. Sin embargo, nadie sospechaba que esa escalada iba a terminar en la improvisación de un segundo escenario en el marco de la movilización por el aniversario del golpe.
Partiendo desde la sede de Madres en las inmediaciones del Congreso, y acompañada por Aníbal Fernández, el dirigente del Suteba, Roberto Baradel y el metrodelegado, Néstor Segovia; Hebe de Bonafini llegó a Plaza de Mayo, y desde un escenario improvisado con el acoplado de un camión, dio un encendido discurso.
Los dardos de la titular de Madres fueron hacia el presidente: "Desde que entró al poder dije que Macri es un dictador. Es un reverendo hijo del mil putas y un dictador". "Jamás negociaremos con estos asesinos, jamás nos sentaremos en un sillón ni cerca", remató Hebe, en clara referencia a las declaraciones de Carlotto, quien previamente había dicho que “cuando el pueblo vota y elige un gobierno, el respeto tiene que ser absoluto, nos guste o no guste”.
“Las Madres nunca jamás vamos a dejar de ser leales al proyecto nacional y popular que Cristina y Néstor (Kirchner) dejaron en nuestras manos", finalizó Hebe de Bonafini.
Pese a las divisiones que mostró el espacio, la desconcentración se dio con el cántico "vamos a volver, a volver, vamos a volver" al unísono. Una movilización con clara impronta kirchnerista. |