La profunda crisis que golpea a Venezuela, que ha significado el aumento en la polarización entre las clases sociales, también viene repercutiendo de manera importante en el escenario político internacional, sobre todo en Latinoamérica. Países como Argentina, Brasil o Perú han manifestado su repudio a la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de suspender la Asamblea Nacional, asumiendo las competencias.
En el caso de Chile, al igual que Colombia se ha llamado a consulta a sus embajadores en Venezuela, sin embargo las respuestas han sido disímiles, donde más allá de las clásicas reacciones derechistas desde la Unión Demócrata Independiente (UDI) hasta la Democracia Cristiana (DC), la izquierda ha reaccionado tibiamente ante la situación e incluso en algunos casos, de manera contradictoria.
El ni chicha ni limoná del Frente Amplio
En el caso del Frente Amplio hemos podido evidenciar durante estos días, profundas diferencias ideológicas que albergan los distintos partidos en su interior, donde la situación venezolana las ha expresado de manera más evidente. Esto ha llevado a que declaraciones presentadas tanto por referentes como organizaciones de la coalición tiendan a ser muy diferentes.
Por ejemplo en el caso de Giorgio Jackson de Revolución Democrática (RD) manifestó “el oficialismo ha cruzado un límite inaceptable e injustificable para democracia. No se puede cerrar el Congreso x ser minoría”. Por su parte el diputado del Movimiento Autonomista (MA) Gabriel Boric señaló a la situación como “inaceptable” ya que “atenta con el principio básico de lo democrático”.
Dichos comentarios son muy distintos a lo expresado por el dirigente sindical de Nueva Democracia (ND) Cristián Cuevas quien expresó “Yo apoyo a la #RepúblicaBovarianadeVenezuela Su Soberanía e Institucionalidad que se han dado...#UnAbrazoyFuerza” o del Partido Igualdad quienes terminando su declaración agregan la consigna “Al fascismo dale duro Maduro”.
Es así como estas profundas diferencias ideológicas en la política internacional pueden parecer simples detalles el día de hoy, pero el día de mañana serán decisiones determinantes frente a una coalición ciudadana, que tendrá que posicionarse en un escenario de tensión y enfrentamiento entre las clases sociales.
El tibio mensaje del Partido Comunista Chileno
En el caso del Partido Comunista se expresó una tibia declaración al gobierno de Nicolás Maduro, planteando la necesidad de avanzar en el diálogo para poder resolver el conflicto que bate hoy a Venezuela.
"Este es un momento en que se deben privilegiar todos los esfuerzos, para reimpulsar el diálogo político en Venezuela. Y evitar la polarización y la confrontación al interior de esa nación hermana. Nuestro país puede jugar un rol activo e incidente en esa dirección, que nosotros apoyamos resueltamente" manifiesta el PC en el comunicado, junto a una crítica al intervencionismo de la OEA, y la participación de su secretario general, Luis Almagro.
Sin embargo no es ninguna novedad en el caso del PC, siendo el partido que gobierna a la izquierda de la Nueva Mayoría, y que se ha adaptado de manera sistemática a las reformas neoliberales impulsadas desde el parlamento.
Ensayos preliminares a una situación de polarización internacional
Sería un error pensar en la aguda crisis económica y política que vive hoy Venezuela como un fenómeno aislado, ya que responde al decadente reinado del sistema capitalista global, y que desde su crisis el 2008, viene dando importantes fenómenos de polarización en la lucha de clases.
Si es que lo pensamos en relación a la emergencia de alternativas por izquierda a las crisis, los casos más representativos son PODEMOS y Siryza en Europa. En el caso del primero hoy se constituye como tercera fuerza en España, pero con una degradación permanente de su programa hacia el centro. En el caso del segundo siendo capaz de instalarse en el gobierno griego, bajo la presidencia de Alexis Tsipras, dando un rápido giro a la neoliberalización y la política de sometimiento de la troika, que significó -entre otras medidas- el pago de la deuda.
En el caso de Latinoamérica el fin del superciclo de las materias primas y la desaceleración económica, han significado duros golpes a los denominados gobiernos progresistas, donde en el caso de Brasil y Argentina, significó el recambio por un gobierno de derecha, ya sea vía electoral como a través de mecanismos reaccionarios como el impeachment.
Esto ha derivado en el caso de Venezuela, en una estocada directa a un histórico ciclo de sostenimiento económico en base al rentismo petrolero, sumado a un contexto reaccionario que ha venido tomando Latinoamérica, con una burguesía envalentonada, que busca la profundización de una política económica neoliberal en la zona. Un dolor de cabeza para el gobierno de Nicolás Maduro, tras las últimas elecciones que significaron la mayoría derechista en la Asamblea Nacional, pasando a la ofensiva y colocando en la encrucijada al gobierno, quien ha tenido que fortalecer los mecanismos bonapartistas de control, para contener la polarización.
Es así como frente al accionar antipopular del gobierno, se hace necesario levantar una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en la que la gran mayoría de la población compuesta por trabajadores y sectores populares pueda decidir sobre los problemas centrales del país, como la nacionalización del petróleo bajo control de los trabajadores, y generar un plan de lucha en contra de la derecha instaurada en la MUD y la injerencia imperialista. |