La mayoría de los docentes universitarios perciben salarios por debajo de la pobreza y muchos trabajan gratuitamente, mientras las autoridades perciben rentas verdaderamente de privilegio.
En la quinta semana del paro docente, se desarrolló un paro de 72 hs resuelto en el último plenario de secretarios generales de CONADUh (al cual adhirió Adiunju) en rechazo a la última oferta salarial del gobierno nacional que pretende un aumento del 18% en cuatro cuotas, la última a pagarse en el mes de enero de 2018.
Esta propuesta representa una pérdida de poder adquisitivo del salario, puesto que el año pasado la paritaria cerró con un incremento del 26,8% real frente a una inflación de, al menos, 40% y; este año, la inflación rondaría el 25% según distintos analistas. En este marco continúan las medidas de fuerza de los docentes.
Desde que empezó el año, el gobierno de Macri y su Ministro de Educación Esteban Bullrich, como en Jujuy Gerardo Morales y la Ministra de Educación Isolda Calsina, no han parado de atacar a los docentes. Se apoyan en un gran cerco mediático y lanzan una campaña de desprestigio al sector que intenta generar una opinión pública que avale estas medidas y el grave ataque a la educación pública que esto implica. La realidad que viven miles de docentes es ocultada por los medios de comunicación hegemónicos y el gobierno con la complicidad de las burocracias de los sindicatos.
Números del escándalo
En la Universidad Nacional de Jujuy con una población de 14.800 estudiantes, repartidos entre sus cuatro facultades y sedes anexas en el interior, trabajan alrededor de 1.532 personas entre docentes y no docentes, según la última publicación en 2013 del Anuario de Estadísticas de las Universidades Argentinas.
Del total de 970 docentes, el 42 % tiene un cargo de dedicación simple y, gran parte de ellos cobran por debajo del salario mínimo vital y móvil (SMVyM) fijado en enero en 8.060 pesos. Es el caso de los adjuntos ($7.631), los JTP ($6.601) y los Auxiliares de Primera ($5.570) con diez años de antigüedad, según los salarios a diciembre del año pasado. Una realidad que se agrava, si tomamos datos de todas las universidades del país, en las cuales el 51% de los docentes, también con dedicación simple, no cubre el SMVyM.
Recordamos que la limitación que implica la dedicación simple de 10 hs semanales, sobre la cual se calcula el salario, actúa como un ancla contra el ingreso de los docentes. Y el hecho de que la mayoría tenga este tipo de dedicación, no es voluntaria; sino por el contrario, es una decisión política de las autoridades universitarias y de los distintos gobiernos por mantener en la precarización el trabajo de quienes sostienen el funcionamiento de las unidades académicas.
Aunque las estadísticas oficiales no los registran, existen cientos de adscriptos que trabajan gratis en las cátedras durante años y, en su mayoría son estudiantes, con ellos el cuadro de precarización se completa.
Los perdedores de esta situación no son solo los docentes, sino también los estudiantes, y la educación pública que se deteriora en calidad. Puesto que, si la mayoría de los docentes no pueden tener una “dedicación exclusiva”, es casi imposible que estén en condiciones materiales de realizar las tareas de “actualización, Seminarios y Cursos de Perfeccionamiento, extensión, etc.” que exige el “Reglamento de las Funciones del Docente”. Los bajos salarios y las condiciones precarias los llevan a hacer malabares para llegar a fin de mes con otras actividades, que muchas veces, no están siquiera ligadas con la docencia o la investigación y, en otros casos, se llega a naturalizar que la docencia es una actividad “ad hoc”, sobre todo en las profesiones liberales (contadores, abogados, ingenieros, arquitectos, etc). La política educativa de los distintos gobiernos y autoridades son las que hacen imposible contar con una verdadera Carrera Docente para las mayorías que lo deseen.
Son estas condiciones de trabajo las que motivan el paro actual, y que los gobiernos kirchneristas no modificaron estructuralmente. El número de “dedicaciones simples” entre 2008 y 2013, creció un 16%, mientras que las dedicaciones Semi-exclusivas y Exclusivas lo hicieron un 9,3% y un 10% respectivamente (Anuario 2013). Ahora el macrismo pretende profundizar este camino en un contexto de ajuste presupuestario general.
El Clan
El contraste de la situación laboral que describimos se da de manera abismal con el estado de privilegio de un ínfimo y exclusivo clan de 28 personas que en la UNJu conforman las autoridades superiores: Rector y Vice, Decanos y sus vices, y Secretarios Universitarios. En el caso del Rector, Rodolfo Tecchi, el mismo percibe una renta que supera los 170.000 pesos de bolsillo al mes. Este sector representa a una verdadera casta, en la cúspide de la pirámide, con rentas de privilegio, quienes no tienen nada que envidiarle al sueldo del gobernador gorila Gerardo Morales ($198.000). En este estado de cosas, podemos afirmar que ¡Las autoridades universitarias desaprueban rotundamente la propuesta que presentaron los legisladores del PTS en el Frente de Izquierda, que todos los funcionarios ganen como un docente, y que nadie cobre menos que la canasta familiar hoy valorada en 25.000 pesos!
Este grupo de privilegiados lo integran también aquellos que dejaron pasar las leyes privatistas de la educación en los ´90 (La Ley de Educación Superior), y durante los años K, la acreditación de carreras por medio de la CONEAU (artilugio para vaciar los contenidos de los planes de estudio, los posgrados pagos, y la educación puesta al servicio de las empresas con convenios con el Ingenio Ledesma o las multinacionales Mineras y pasantías con bajos salarios y largas jornadas en los ministerios y reparticiones del Estado. Además de mantener la precarización de cientos de docentes y profundizar la de los estudiantes-docentes que trabajan gratis bajo la figura del “adscripto”.
Y esto es así, porque las decisiones acerca del rumbo que adopta la universidad, recae en una minoría de autoridades y profesores, que tienden a adoptar los lineamientos de los gobiernos y ministerios, como decimos arriba. La mayoría de los docentes (no concursados) no tienen posibilidad siquiera de votar a sus representantes y, los estudiantes siendo mayoría dentro de la comunidad universitaria; sin embargo, no tienen una representación equivalente en el co-gobierno de la universidad. Cambiar esta situación, es parte también de los desafíos.
La meritocracia académica
La existencia de semejantes desigualdades y precarización en la Universidad tiene una cobertura ideológica con un mensaje desplegado durante años que pone el eje en el “mérito del saber” y de las “responsabilidades de gestión” por parte de las autoridades. Pero no son solo los Ministros de Educación, sino también los profesores acomodados en las universidades los que por lo general reproducen este relato. En el caso de la UNJu hay 253 docentes, el 18,9%, que tienen dedicaciones exclusivas. Entre ellos incluso se encuentran Jueces de la Provincia, Directores de la Dirección Provincial de Rentas, Diputados Provinciales, entre otros funcionarios, que se apoderan de cargos para incrementar aún más sus privilegios.
Según el relato del “mérito de saber” la permanencia de la mayoría de los docentes durante años de espera para ser concursados o acceder a un aumento de dedicación; tiene su justificación en que deben “acumular conocimientos, prácticas e investigación”. Para ello, está la oferta de seminarios y proyectos de investigación para ir ganando “créditos” que mejoren su perfil académico y, este largo y difícil proceso, -para quienes tienen salarios tan bajos-, es lo que ellos consideran como “modelo” de Carrera Docente.
El macrismo que se presenta como el mejor alumno de las escuelas de la meritocracia, encuentra un terreno abonado por años de kirchnerismo, en donde, se profesó también un culto al mérito, en esa ocasión, con la “zanahoria” de las becas de investigación y programas de extensión que “mejoraban” la larga espera de los docentes.
El plan de ajuste de Macri comienza a horadar todos estos programas, cuestión que la lucha de los científicos e investigadores del Conicet, hicieron de público conocimiento (además del perfil crecientemente pro empresarial de la ciencia). Es el inicio de un plan que cada vez más deteriora las condiciones estructurales sobre las cuales se montó el relato del mérito bajo la versión “nacional y popular” de la última década.
Es hora de ponernos en marcha para decirles basta! ¡Ningún docente puede cobrar menos que la Canasta Familiar! ¡Qué se abran los concursos y se acaben los privilegios de una casta de profesores y autoridades!
Y tenemos motivos profundos para exigir, porque como afirma Nicolás Del Caño ex candidato presidencial del Frente de Izquierda, ¡Nuestras vidas, valen más que sus ganancias!
Solo con 60.0000 millones de pesos se puede garantizar un salario de $20.000 (con aguinaldo) para todos los docentes de las universidades públicas del país.
Esta suma puede obtenerse, por ejemplo, si se deja de pagar la deuda pública que para este año según el Presupuesto 2017 alcanzaría los 247.000 millones de pesos. No queda otra, hay que dejar de pagar la deuda y afectar las ganancias de los capitalistas.
En ese camino, hoy apoyamos el paro de los docentes y exigimos a través de un petitorio una asamblea a “Juntos” conducción del Centro de Estudiantes de la Facultad de Humanidades y Cs. Sociales, porque se trata de ser protagonistas y que nadie decida por nosotros. Queremos poner en pie un gran movimiento estudiantil, organizado democráticamente, junto a los docentes y no docentes para encarar este gran desafío. Y como parte de este, nuestra defensa de la universidad pública, es a la vez cuestionando su rol social actual, porque queremos que todos sus conocimientos, la investigación y los futuros profesionales se orienten no al servicio de la ganancia capitalista, sino al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre.
Este artículo contó con la colaboración de Gastón Remy, Auxiliar docente Facultad Ciencias Económicas UNJu, y con el aporte en el análisis de la elaboración de datos estadísticos.
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