La semana pasada se desarrolló un hecho histórico en Brasil: una huelga general convocada por distintos sindicatos y sectores obreros.
Un masiva huelga, la más histórica en 21 años, que enfrentó las reformas laborales, de pensiones y las bajas en salud y educación, que es la forma en que este gobierno golpista busca descargar la crisis económica sobre las espaldas de los trabajadores. El 28 de Abril marca la posibilidad de preparar una gran huelga general para acabar con el gobierno golpista de Temer y sus reformas.
Durante este año hemos visto cómo ha ido reconfigurándose la escena política. La derecha reaccionaria viene tomando fuerza, tanto en potencias centrales como Estados Unidos con la figura de Donald Trump, como en Latinoamérica, pasando por el gobierno de Macri en Argentina, Peña Nieto en México y Temer en Brasil y su ofensiva en Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Esto, mientras en Chile también reaparece, expresándose en las elecciones municipales y en la candidatura de Sebastián Piñera. Un periodo marcado por la ofensiva neoliberal en su alianza con los empresarios, actuando audaces en materia legislativa impulsando reformas que cada vez profundizan la precarización, explotación y represión al pueblo trabajador.
¿Hacia la resistencia obrera?
¿Lo nuevo? La prolongada crisis capitalista iniciada el 2008 que desarrolla tendencias a una crisis orgánica abarcando de conjunto la esfera económica, política y social, gatillado por la crisis del capitalismo. A su vez, resurge la fuerza de trabajadores y estudiantes que la hacen pesar acompañado de nuevos fenómenos políticos como el movimiento No + AFP y Ni Una Menos a nivel internacional.
Si bien esta crisis no termina de cuajar, abre nuevas perspectivas y desafíos. El hecho histórico que se desarrolló en Brasil sucede en un contexto de alta desaprobación al gobierno golpista de Temer, el cual se encuentra bordeando el 10% de aprobación, mientras atraviesa por una crisis de corrupción, un plan de reformas laborales que disminuyen las pensiones y aumentan la edad de jubilación, favoreciendo a los empresarios del rubro.
Un hecho demostrado en la Reforma Laboral es que aumenta de 8 a 12 horas diarias la jornada de trabajo, estableciendo que el tiempo de viaje hasta el lugar de trabajo, no contará como horas trabajadas. A su vez, explicita que aquel trabajador que pierda una demanda que realice contra una empresa, deberá ser él quien pague por los derechos que ahora son responsabilidad del Gobierno.
¿Es Brasil una realidad aislada?
En Chile hemos visto cómo se desarrolla una política anti sindical a través de la Reforma Laboral, las pensiones de hambre, expresión del actual sistema de pensiones, el endeudamiento de miles y miles de familias por educación. Las ilusiones rotas con promesas de reformas de la Nueva Mayoría que finalmente se tradujeron en lo que ya mencionábamos: legislar para los intereses de su clase, y que abren el camino a la vuelta de la derecha.
En este contexto, es que los trabajadores en Argentina también han salido a enfrentar en las calles los golpes de la derecha con el gobierno de Macri, protagonizando lo que fue hace pocas semanas atrás la jornada de paro nacional sumando a distintos sectores estratégicos.
¿Qué salida le damos favorable a los trabajadores?
Los desafíos abiertos en Brasil tienen puntos de encuentros fundamentales con los planteados en Chile. La tarea pendiente es darle una salida a esta crisis para que no descanse en los hombros de la clase trabajadora. Una salida independiente de toda alternativa empresarial, pues con la vuelta de los "progresismos" (Lula da Silva del PT, en el caso de Brasil), no conquistaremos nada. Más bien son los que le abren el camino a la derecha.
Es por esto que debemos tomar la experiencia de Brasil como un punto de apoyo. Tomar estas banderas como propias. El curso que toma la clase obrera en Brasil traza un camino para la acción. Ya lo planteaba el Movimiento de Trabajadores Revolucionarios (MRT), grupo hermano al Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) que levantamos en Chile, poniendo al centro la unidad entre trabajadores y estudiantes, la auto-organización y los métodos combativos, confiando plenamente en la fuerza y movilización de la clase trabajadora como sujeto transformador, y preparando una alternativa anticapitalista de los trabajadores, las mujeres y la juventud a nivel internacional.
Pues bien sabemos, y así lo ha demostrado la historia, que nuestras demandas no se obtienen negociando con políticos millonarios que votan leyes a favor de los empresarios y en contra de los trabajadores, sino que se imponen, mediante los métodos históricos de la lucha de clases como el paro, la huelga y los piquetes, que empiece a cuestionar a los capitalistas y sus gobiernos luchando por el propio auto-gobierno de los trabajadores en Brasil, Chile y todo el mundo. |