El próximo 4 de mayo la Universidad Autónoma de Madrid elige a su nuevo rector entre tres candidatos. Ninguno de ellos representa una opción contraria al modelo de universidad-empresa.
¿Cómo se elige al rector?
La elección al rector se realiza mediante un sistema de voto ponderado por sectores tal y como establece el artículo 20, apartado 3, de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) cuyos porcentajes de ponderación varían en función de los estatutos de la universidad a la que correspondan.
En el caso de la UAM -según los estatutos consolidados del año 2009- estos porcentajes se reparten de la siguiente forma: profesores doctores con vinculación permanente, el 55%; profesores permanentes no doctores o profesores e investigadores sin vinculación permanente, el 5%; personal docente e investigador en formación (PIF), el 4%; estudiantes, el 27% y personal de administración y servicios (PAS), el 9%.
Estableciendo una equivalencia entre el voto individual de un profesor con vinculación permanente -sector más favorecido- y el de una persona integrante de cualquiera de los otros cuatro sectores de la comunidad universitaria vemos que el voto de uno de estos profesores equivale al de cuatro miembros del PAS, al de siete profesores no doctores o sin vinculación permanente, al de nueve investigadores en formación o al de treinta y cuatro alumnos.
Por otra parte, trabajadores pertenecientes a servicios del campus, contratados con empresas privadas, no tienen derecho a voto por considerarse personal externo a la universidad aunque la figura del rector tiene una gran relevancia a la hora de establecer los pliegos de condiciones laborales y las concesiones a la empresa de turno. Muchos de estos trabajadores entraron en este limbo tras acometerse las sucesivas privatizaciones de diferentes servicios que antes eran gestionados por la propia universidad y realizados por el personal de administración y servicios.
El funcionamiento de este sistema ha convertido en habitual la paradoja de la "victoria" de los candidatos menos votados desde la implantación de la LOU en el 2002. El amiguismo y las relaciones clientelares están a la orden del día en esta ficción de democracia en la que lo que realmente se mide son las disputas entre departamentos por una financiación menguante. Así pudimos ver como recientemente el sucesor designado por el anterior rector de la Universidad Rey Juan Carlos, implicado en graves escándalos de plagio, se imponía en las elecciones con un 58% pese a haber obtenido más de mil seiscientos votos menos.
La UAM no ha sido una excepción. El actual rector, José María Sanz, ha dirigido la universidad durante ocho años a pesar de obtener el menor número de votos en dos elecciones, siendo un 3% menos en los últimos comicios con una derrota apabullante entre el estudiantado.
Rectores al servicio de las empresas privadas
José María Sanz ha hecho carrera en los altos cargos de la Autónoma. Fue vicerrector de investigación bajo las órdenes de Ángel Gabilondo y, tras la renuncia de este para presidir el ministerio de educación del gobierno de Zapatero, fue designado rector primero en funciones en 2008 por el mismo Gabilondo y luego de forma efectiva tras las elecciones del año 2009 y las siguientes de 2013.
A lo largo de estos años ha aplicado de manera leal las sucesivas contrarreformas universitarias destinadas a la privatización y elitización de la universidad pública: Plan Bolonia, subida de tasas, 3+2,incremento de tasas a los estudiantes extracomunitarios, etc. Medidas que han limitado sustancialmente el acceso a una educación superior de los jóvenes de extracción trabajadora. Desde el curso 2008/2009 la Universidad Autónoma de Madrid ha perdido un total de 4.251 estudiantes.
La privatización del campus ha sido también el sello del período Sanz. Empresas como Canon en reprografía, emteSPORT en deportes o Valoriza en limpieza y mantenimiento, entre otras, han sustituido servicios que antes proporcionaba la universidad. Esto ha dado lugar a una situación de precariedad y desprotección del personal de estos servicios que ha protagonizado en los últimos años conflictos laborales con dichas empresas como en el reciente caso de los trabajadores del servicio de deportes.
Una precariedad que no es solo exclusiva de estos trabajadores de estos servicios sino que se extiende al conjunto del PAS, al personal docente asociado que es la mitad de la plantilla y gana salarios que no alcanzan los 700 euros, a los investigadores en formación cuyos sueldos no cotizan a la Seguridad Social o a los falsos becarios que realizan actividades propias del personal de administración y servicios a cambio de "ayudas" míseras.
Durante dos legislaturas Sanz ha maniobrado para laminar la participación democrática de estos sectores. Nada más comenzar su mandato se reformaron los estatutos de la UAM para modificar a la baja los porcentajes de ponderación de voto de estudiantes, profesores no asociados y PIF. El estudiantado ha resultado ser un sector especialmente vulnerado por las políticas de un rector que trató de introducir un nuevo reglamento de asociaciones estudiantiles burocratizante y punitivo tumbado por la movilización a principios de este curso.
Los estatutos de la UAM establecen que José María no podrá renovar una tercera vez su cargo, sin embargo, pretende garantizar la continuación de sus políticas en la figura de Rafael Garesse, actual vicerrector de investigación. Garesse representa la opción oficialista. Su programa es consistente con la llamada Estrategia UAM 2025, impulsada en los últimos años, que se enmarca en la Estrategia universitaria 2025 contra la que decenas de miles de estudiantes y trabajadores de la educación salieron a las calles el pasado 9 de marzo.
Obviamente Garesse no tiene crítica alguna a la gestión previa de la que ha formado parte. Pero tampoco la tienen los otros dos candidatos, Juan Damián y Francisco Velasco -ambos catedráticos de derecho con una fuerte vinculación a la estructura judicial del Estado español- que en una entrevista reciente solo tenían halagos para el anterior equipo rectoral.
Para Francisco Velasco "es el momento de agradecer el trabajo realizado". Por su parte, Juan Damián declaraba: "como miembro que he sido de un equipo de gobierno, sólo puedo decir en estos momentos que cualquiera que haya dedicado su tiempo y su esfuerzo a gestionar la UAM tiene todo mi respeto". No miente, fue de hecho parte de un equipo de gobierno, el del todavía rector José María Sanz.
En los tres programas no se hace referencia explícita a los grandes problemas de la universidad tales como el antidemocrático sistema que rige la universidad, la precariedad, la expulsión de decenas de miles de estudiantes por cuestiones económicas, la situación de desigualdad de las mujeres, la privatización, la falta de medios y personal fruto de la desfinanciación constante o la oposición activa a las leyes privatizadoras de las universidades públicas como la LOU, Plan Bolonia, 3+2 o el nuevo ataque que se cierne sobre las universidades madrileñas: la ley LEMES de Cristina Cifuentes. Cuestiones todas que configuran la "década perdida" de las universidades españolas.
Por el contrario, ninguno de los tres candidatos -más allá de pequeños matices- representa un modelo alternativo al de universidad-empresa que se viene implementando en los últimos años a golpe de leyes privatizadoras. Lo que realmente se dirime en estas elecciones es el alcance de las políticas neoliberales en la universidad.
Campaña por el #VotoNulo
Ante esta situación un grupo de estudiantes e investigadores, con el apoyo de docentes y trabajadores de la UAM vienen impulsando una Cuarta Candidatura simbólica que se expresa a través del voto nulo. Con esto pretenden hacer visible el rechazo al antidemocrático régimen de la casta universitaria. La agrupación estudiantil Armas de la Crítica y la agrupación de mujeres Pan y Rosas en la UAM participan de esta iniciativa junto a otros colectivos y estudiantes independientes.
Denuncian los mecanismos de participación que les impiden "participar de forma efectiva en estas elecciones", por ello manifiestan su disposición a "irrumpir por asalto en la participación de la universidad". Exigen la igualdad del voto en la elección del rector y todas las autoridades universitarias, el voto para los trabajadores o el rechazo a las leyes privatizadoras de la educación entre otras reivindicaciones.
Por ello hacen un llamamiento a todos los sectores de la comunidad universitaria a votar nulo y seguir luchando por una universidad "bajo control de estudiantes, docentes, trabajadores y trabajadoras y no en manos de esta casta ni de empresas privadas". |