Este lunes, varias ciudades del país, centralmente en Caracas, fueron epicentro de movilizaciones tanto de la oposición como del chavismo. El punto de este es lunes, en contra o a favor de la fantochada del reciente llamado a Asamblea Constituyente de Maduro. Claro está que las que marcan la tónica de la situación son las marchas de la oposición, que luego de un transcurso normal durante las primeras horas de la convocatoria, son fuertemente reprimidas al impedírseles el acceso hacia el centro de la ciudad donde se encuentran las sedes de los principales entes gubernamentales y el Palacio de Gobierno.
Aunque las marchas y movilizaciones se han transformado en una constante casi diaria, la de este lunes no alcanzó los niveles de la pasada jornada del 19 de abril, a la que la MUD llamó “la madre de todas las marchas”. Pero sí tienen fuerte dimensión por el desencadenante represivo de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana, que derivan en confrontación que desde el lado de la oposición la encabezan por lo general sectores de jóvenes que se mantienen por horas. La dirigencia de la oposición ha decidido mantener fogoneando al gobierno a la espera de la aceleración de grietas políticas o divisiones en el chavismo que puedan resquebrajar la base de Maduro, así como impactar sobre las Fuerzas Armadas buscando también dividirla y que un sector de ella termine de tomar las riendas con algún tipo de asonada militar.
Es claro que desde el 1 de mayo la situación ha marcado un nuevo momento político, cuando el gobierno oficializara la convocatoria de una Asamblea Constituyente hecha a su medida. Una especie de huida hacia adelante para buscar tiempo o condiciones favorables para mantenerse en el poder. La misma no deja de ser parte de la profundización de su orientación bonapartista, porque mantiene en pie todas las restricciones antidemocráticas que se han impuesto hasta ahora desde el Ejecutivo.
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Con el fondo de la movilización de la oposición, y con una ciudad marcada por la fuerte presencia de los cuerpos de represión del Estado, incluso en algunas arterias de componentes militares del Ejército Nacional, el gobierno nacional llevaba adelante una reunión con más de una decena de organizaciones, varias de ellas afectas al chavismo y opositoras, aunque ninguna de estas últimas perteneciente a la MUD, en el palacio presidencial de Miraflores para “debatir” sobre esta iniciativa del Ejecutivo de su constituyente.
Para darse algún tipo de legitimidad el gobierno convocó a todas las organizaciones que han tenido algún tipo de registro legal, pero que sin la presencia de los grandes partidos nacionales que componen la MUD, dicha reunión no pasó de agrupamientos en su mayoría muy minoritarios, y para muchos nombres desconocidos y sin incidencia nacional, incluso varios de ellos que han quedado ilegalizados al no poder validarse ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). Aunque algunos de ellos, como el MAS y Bandera Roja, asistieron para dejar constancia que se oponen a la constituyente gubernamental. Pero el gobierno no dejó de poner la foto para declarar “Comisión Constituyente dialoga en Miraflores con partidos de oposición venezolanos” como twiteara del Ministro de Comunicación.
En esta misma línea de buscar legitimar su política de Constituyente, el gobierno había anunciado el sábado una reunión de 200 empresarios que se reunieron con Comisión Presidencial Constituyente, aunque sin mencionar el nivel de dichos empresarios, seguramente sectores medios afines al gobierno como los que representa Miguel Pérez Abad, actual presidente del estatal Banco Bicentenario y que ya fuera ministro de Industria y Comercio de Maduro, o parte de los que integran el llamado Consejo Nacional de Economía Productiva. Mientras tanto, cámaras empresariales como Fedecámaras, sostuvieron que rechazaron la convocatoria a la asamblea nacional constituyente propuesta por el gobierno, al igual que lo hiciera Conindustria.
Ni el gobierno de Maduro ni la MUD representan los intereses del pueblo trabajador, por una política independiente
Evidentemente, es de destacar que la posición que venimos sosteniendo desde la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) con respecto a la Constituyente convocada por Maduro en absoluto nada tiene que ver con lo que sostienen los partidos de la MUD y los empresarios, que apuestan a un gobierno antiobrero y empresarial, que aplicará planes igual o peores a los que viene aplicando el gobierno actual. La MUD busca capitalizar la profunda crisis de un gobierno en clara debacle política con el telón de fondo de una agobiante y profunda crisis económica que golpea centralmente a las mayorías obreras y populares, haciendo llamados ya sea a elecciones generales o con llamados a las Fuerzas Armadas para que tomen cuenta de la situación, lo que desenmascara su postura demagógica cuando habla de “democracia”.
Tras de esto arrastra a gruesos sectores de la población a movilizarse tras sus banderas, que ya llevan más de un mes desde que a fines de marzo la crisis política diera un salto político, manteniendo un estricto control sobre las mismas, siendo que ni por asomo levantan demandas de las mayorías populares. Para ello la MUD marca el día, puntos de concentración, lugares por donde se marcha y puntos de llegada, además de sus demandas políticas, sea en Caracas o en cualquier otra ciudad del país, sobre todo en las más populosas.
De igual manera actúa el chavismo, que a cada marcha de la MUD convoca contramarchas, completamente definidas en la línea política del gobierno de Maduro. Este y la alta dirigencia del chavismo desde el PSUV, no ha tenido ningún problema en que la agobiante crisis económica (que ya lleva más de tres años y ha alcanzado niveles casi catastróficos) recaiga sobre el pueblo, ajustes de por medio, mientras decenas de miles de millones de dólares son destinados a pagar la deuda externa. Como cualquier otro gobierno aplicador de ajuste, lleva adelante medidas paliativas como la distribución de cajas de alimentos subsidiadas que languidecen inmediatamente en los hogares populares. En medio de esto recurre a todas las maniobras para mantenerse en el gobierno, asegurarse una sobrevida y conservar todos los privilegios de una burocracia antiobrera y corrupta, de la que son parte las Fuerzas Armadas, principal institución sobre la cual se vienen sosteniendo.
La convocatoria de constituyente de Maduro, como hemos explicado en un reciente artículo se trata “de una farsa total que el gobierno quiera vender como ‘democrática’ una instancia donde no solo busca una composición amañada bajo su control, sino que mantiene en pie una amplia restricción de libertades y derechos democráticos elementales. Una condición indispensable para que un proceso constituyente pueda servir como un escenario para el avance de las luchas y conciencia de los trabajadores y el pueblo pobre, es tener la posibilidad de desplegar la movilización y las luchas, la iniciativa obrera, popular y campesina para hacer pesar en los debates y en la vida real sus demandas. El resto, es formalismo puro y embauque en toda la línea más aún con estas condiciones actuales impuestas”. En la actual crisis imperante, los trabajadores debemos levantar una política independiente y no terminar siendo furgón de cola del gobierno de Maduro ni de la MUD.
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