El escenario político coahuilense de cara a las elecciones de junio presenta fuertes ataques entre los candidatos del PAN y PRI, este último desprestigiado por las administraciones anteriores, especialmente la de Humberto Moreira señalado como uno los más voraces gobernadores del “Nuevo PRI”, que han huido o se encuentran encarcelados por sus millonarios desvíos y fraudes al erario público.
En un segundo plano está por verse si Morena tiene el desarrollo que se viene viendo en los últimos años en otras latitudes del país, aunque, en su afán de competirle a los grandes partidos dignos de la confianza de banqueros y empresarios, ha optado por uno de estos últimos para competir por la gubernatura.
Coahuila: coto de la corrupción de los partidos empresariales
El proceso electoral en Coahuila se ha visto signado por el peso de la familia Moreira, y las acusaciones de robo al erario en su contra, de manera que en los debates entre candidatos a la gubernatura tienen que pasar por el tema de la “megadeuda” generada por el gobierno de Humberto Moreira y continuada por su hermano Rubén, quien acaba de endeudar al estado con un préstamo de dos mil millones de pesos para “comprar” parte de su propia deuda vencida.
Debido a que en Coahuila la población se volvió muy sensible al tema de la megadeuda, sectores políticos opositores identifican al candidato priista como “Moreira 3”, por considerar que representa la continuidad de las mismas prácticas de sus antecesores y la garantía de su impunidad en el caso de que sean acusados ante la justicia estatal. Esto llevó al presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, a que saliera a declarar que el candidato Riquelme “no se apellida Moreira” en la conferencia de prensa realizada para plantear que Humberto Moreira “tiene que ser investigado” luego de que se supo que sus familiares están manejando 62.1 millones de dólares en cuentas de paraísos fiscales como Mónaco y las Islas Caimán.
Pero más allá de las declaraciones del jefe del priismo, que en meses anteriores expulsó a Humberto Moreira de sus filas, éste se apresta a resguardarse en el fuero que le proporcionaría el Partido Joven (PJ) si obtiene más de cien mil votos y de esta manera una diputación federal, ¿y quién garantizaría el éxito de esta apuesta? El mismísimo PRI, que admitió al PJ en su coalición electoral. De esta manera Humberto Moreira, de la mano de su ex partido se reciclaría políticamente intentando burlar la justicia con la obtención del fuero parlamentario.
Pero a pesar del descrédito, el panorama electoral ubica al PRI adelante en las intenciones de voto con 29% para Riquelme, por delante de Anaya Llano del PAN que llegaría a un 22% de acuerdo con encuestas publicadas por el coahuilense Zócalo uno de los periódicos del grupo Reforma, estos porcentajes se incrementarían entre 5 y 15% con los votos recolectados por los partidos acompañantes en sus respectivas coaliciones.
Así, todo parece indicar que entre los dos partidos ligados históricamente al empresariado nacional y que han gobernado el país según los deseos de las trasnacionales estadounidenses y sus gobiernos, definirán en las elecciones del 4 de junio, al nuevo gobernador coahuilense pues la tercera opción, Morena, aparece rezagado con un 16% y expectante a que en las urnas se diera un gran vuelco en su favor. |