Tras una campaña más reñida que lo habitual los iraníes van a las urnas este viernes para elegir entre el actual presidente Hasan Rohaní, considerado un moderado, y el conservador Ebrahim Raisí.
Existen otros dos candidatos, los exministros Mostafa Mirsalim y Mostafa Hashemitaba, pero que aparecen con pocas chances de romper con la polarización que generaron las figuras de Rohaní y Raisí.
Las colas frente a los centros de votación, habilitados principalmente en escuelas y en sitios religiosos como mezquitas, fueron una constante desde primera hora y se espera que crezcan aún más al final de la jornada.
Más de 56 millones de iraníes están convocados a las urnas para elegir al futuro presidente y también a los representantes de los Consejo Municipales, aunque estos comicios levantan menos interés.
El primero en votar en un acto televisado fue el líder supremo, Alí Jameneí, quien calificó las elecciones de "sumamente importantes" porque "el destino del país está en manos del pueblo".
En la misma línea se pronunció Rohaní después de depositar su voto: "El pueblo determina su destino, el de sus hijos e incluso el de las próximas generaciones", subrayó.
Por su parte, Raisí pensando en una hipotética victoria instó a que "sea cual sea el resultado de las elecciones todo el mundo debe considerarlo legal". Hacía referencia a las protestas de 2009 contra la reelección del conservador Mahmud Ahmadineyad, cuyos líderes, en arresto domiciliario, han llamado a votar a Rohaní.
La campaña de Rohaní se centró en el aumento de libertades al interior del país, pero sobre todo en lo que consideran una apertura de Irán al exterior tras el acuerdo nuclear. Sin embargo las esperanzas de que este acuerdo trajeran inversiones y se levantaran todas las sanciones no ocurrió como Rohaní esperaba, por lo que una parte del electorado quedó desilusionado con la política de los moderados. Raisí hizo campaña sobre ese sector planteando que Rohaní había comprometido la soberanía del país sin recibir nada a cambio y sin mejorar los índices económicos, ni los problemas estructurales de desocupación y pobreza.
La llegada de Trump al gobierno de Estados Unidos y las amenazas de dar marcha atrás con el acuerdo nuclear, por ahora no llevadas adelante, o de aumentar las sanciones contra Irán, han opacado la campaña de Rohaní y le dieron más argumentos a los conservadores.
Se espera que tras el comienzo del conteo de votos una vez entrada la noche, el anuncio de los resultados se realice en forma gradual dando la victoria en primera vuelta a uno de los dos favoritos. |