El miércoles, un segundo monaguillo -compañero de Daniel- denunciaba a los mismos integrantes del grupo por abusos sexuales. Sin embargo, el mismo día, y tras pasar a disposición judicial, el juez Antonio Moreno, decidía dejar a tres de los detenidos en libertad provisional y bajo fianza de 10.000 euros al cuarto. La razón según el propio juez de que haya tomado la medida de libertad provisional, atienden a que los delitos de abusos sexuales sobre al menos dos menores de edad, ocurrieron hace años.
Durante el viaje que le llevaba de vuelta a Roma, después de la visita oficial al Europarlamento, el Papa fue interrogado por varios periodistas sobre cómo había recibido la noticia de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero en Granada.
Bergoglio contestó que “lo he recibido con gran dolor, un gravísimo dolor. Pero la verdad es la verdad y no hay que esconderla”. Y recordó que él mismo había escrito al obispo de Granada, monseñor Javier Martínez, para comenzar con los trabajos y las indagaciones y seguir adelante.
Desde su llegada a la santa sede, Bergoglio ha empezado un trabajo de “albañilería” en su labor de limpiar de casos de pederastia y reformar la Santísima Iglesia. Sin embargo, en el caso de Granada parece que esta reforma se está quedando en una fina capa de pintura.
No es tanto que desde El Vaticano no se esmeren en las reformas de Su Santidad aplicando el “marketing Bergoglio”. Es más bien que entre la curia española parecen no adaptarse a los nuevos cánones vaticanos de tolerancia cero contra los abusos y contra quienes los cometan.
A la detención y puesta en libertad provisional de los presuntos agresores sexuales de Daniel, hay que añadir la renuncia del arzobispo de Zaragoza. El jueves, Manuel Ureña fue forzado por el Papa Francisco a dejar el cargo tras descubrir un manejo de dinero para indemnizar a un diácono despedido por supuestos escándalos sexuales.
Y en Córdoba, el cura José Domingo Rey sigue ejerciendo como tal, después de conocerse que en 2003 fuera sentenciado a pena de prisión por abusar sexualmente de ocho menores.
En el caso de Granada, más allá de decisión judicial, pareciera que la Iglesia española da por zanjado el caso tras las detenciones de “Los Romanones”. Pues no hay indicios de que se vaya hasta el final con una investigación propia de la Iglesia, ni de la complicidad de la justicia española, que pueda arrojar una mayor claridad sobre el caso, y mucho menos sobre tantos otros casos de abusos que van salpicando a la curia española.
Sin ir más allá, la declaración hace pocos días del propio Secretario General de la Conferencia Episcopal Española -CEE- iban en ese sentido: “un grupo de sacerdotes que es pernicioso debe extirparse, porque no viven como sacerdotes. Esa no es la forma de vivir sacerdotal.”
Pareciera que la Iglesia española se empeña en querer cubrir con esmalte lo que ni con cal puede borrarse. |