En medio de un clima de violencia que en distintos estados les cuesta la vida diariamente a jóvenes, mujeres, campesinos, migrantes y trabajadores; con fosas clandestinas a lo largo y ancho del país, con noticias de asesinatos a periodistas que le dan la vuelta al mundo. El desprestigiado PRI ahora acusa al PAN de tener un candidato narco.
Como si el PRI de Duarte y del grupo Atlacomulco, el PRI que liberó a Raúl Salinas en cuanto regresó al poder, el PRI de la corrupción, la represión y la impunidad no tuviera múltiples conexiones con el llamado crimen organizado.
A nadie le sorprendería que las acusaciones de Humberto Moreira fueran ciertas y Guillermo Anaya efectivamente tuviera vínculos con el narcotráfico, quien es además compadre del expresidente Felipe Calderón. Claramente la clase política que sirve a los grandes empresarios en este país está podrida hasta el tuétano, solo así se explica el nivel de violencia y descomposición social que vivimos.
Para nadie es un secreto que en México existen zonas controladas por carteles del narcotráfico que operan con la complicidad de políticos, jefes policiales y del ejército. Por ello la acusación de Moreira de que Anaya es parte de quienes operan el negocio de las llamadas “narco minas” (las cuales están custodiadas por sicarios armados), en uno de los estados con los mayores índices de violencia en el país.
En textuales palabras del ahora aspirante a diputado por el Partido Joven: “El señor es narcotraficante, está siendo citado, lo denuncian de haber matado a una señora y a un señor, no pido que le quiten la candidatura, pido que lo encarcelen ya, y si algo me pasa, pues fue ese malandro”
Ante esta acusación Anaya ha respondido que el PRI está desesperado y que Moreira es un psicópata, hablando además de la corrupción de la administración priista del estado. Todo un espectáculo repulsivo que refleja claramente la situación que atraviesa el país entre políticos corruptos al servicio de los intereses capitalistas y ligados al narcotráfico, la explotación de los recursos al servicio de una minoría parasitaria y la violencia y la muerte a la que buscan acostumbrar al pueblo trabajador en el país.
Ante este escenario el candidato de Morena ciertamente no representa una alternativa, es abiertamente un empresario beneficiario del estado, como decimos aquí, Armando Guadiana se presenta con un programa que no busca enfrentar el nivel de descomposición social y corrupción que reina en el estado, mucho menos nacionalizar las minas, por poner un ejemplo ejemplo, para que los recursos naturales sirvan a la población trabajadora. Lejos de ello, busca conciliar haciendo gala de su condición de empresario, con el resto de los poderes económicos y políticos del estado. |