Como hemos dado cuenta en distintos artículos, hasta el momento la clase obrera no se ha desarrollado como fuerza política independiente en la crisis, sino más bien ha sido arrastrada detrás de la política del gobierno o de la oposición de derecha. Pero al calor de esta situación comienzan a surgir fenómenos como saqueos en algunas ciudades del país como acciones desesperadas producto de los altos niveles de la carestía de la vida y la galopante inflación que golpea el bolsillo de los sectores más pauperizados.
Es que la crisis política y social actual se da en un marco más general de una situación económica catastrófica que tiende a agudizarse en un país extenuado, no sólo por la abrupta caída de los precios del petróleo, sino por la sangría que ha significado el pago de miles de millones de dólares de la deuda externa. Una política que el gobierno ha decidido llevar a cabo prefiriendo satisfacer a los acreedores internacionales, a la par de la aplicación de medidas de ajuste y una mayor apertura económica, en lugar de dar respuesta a las penurias del pueblo trabajador sobre el que recae la agobiante situación.
Los fenómenos como saqueos se vienen dando más en algunas ciudades del interior del país, no se venía expresando mucho en Caracas donde el gobierno de Maduro más ha buscado incidir con sus planes de distribución de alimentos subsidiados con los CLAP aunque solo alcanzan para las familias apenas para la primera semana. Pero la protesta del pasado viernes de habitantes del populoso barrio de La Vega, que se extendió al menos durante diez horas con enfrentamientos entre los pobladores y efectivos de la
Guardia Nacional y la Policía Nacional, es una expresión de cómo en las barriadas más pobres la insatisfacción comienza a hacerse sentir, aunque aún no es generalizado.
En más de dos meses de crisis política y económica más bien estos fenómenos comienzan a aparecer tardíamente, al menos en la capital del país, pero era claro que, tal como hemos afirmado desde el inicio de la confrontación abierta entre el gobierno y la oposición, al prolongarse esta crisis, los trabajadores y sectores populares tenían que comenzar a expresarse colándose en el conflicto entre las dos principales fuerzas políticas. Es que el repudio al gobierno no es solo entre la clase media acomodada, sino que también alcanza a sectores de los trabajadores y el pueblo pobre, golpeados más duramente por la profunda crisis económica imperante.
En el barrio populoso de La Vega, desde aproximadamente las cinco de la mañana, pobladores de esta barriada comenzaron una manifestación en protesta a la crisis económica y política del país obstruyendo las calles con barricadas improvisadas. La manifestación fue dispersada con gases lacrimógenos por parte de las fuerzas de represión del Estado, sin embargo, los manifestantes nuevamente regresaban a las calles dando inicio a nuevas acciones por los órganos represivos, una situación que terminó prologándose por horas. En el lugar se registraron connatos de saqueos, y la presencia de efectivos de la Policía Nacional y de la Guardia Nacional fue intermitente, desplegados abordo de motocicletas, así como tanquetas y vehículos cisternas, y se denunciaba que realizaban registros en varios edificios.
Políticos de la derecha rápidamente buscaron hacerse eco de estas protestas, han sido inéditas tanto por el hecho de darse en un barrio popular y por prolongarse por tanto tiempo. No faltó Henrique Capriles y otros dirigentes de la oposición haciendo declaraciones en supuesta defensa de los habitantes, buscando capitalizar la situación. Esto no extraña, no solo por la demagogia política de una supuesta defensa del “hambre del pueblo” por estos dirigentes, sino porque la oposición ha venido haciendo mayores esfuerzos por incidir en los sectores populares a sabiendas de que la movilización de estos sectores, donde el chavismo históricamente ha tenido más fuerza, le serviría para romper el equilibrio “catastrófico” que mantiene con el gobierno. No es un secreto tampoco que desde hace rato vienen avanzando en un trabajo político en las zonas populares, sobre todo el partido Voluntad Popular de Leopoldo López, además de las otras fuerzas políticas como Primero Justicia o Acción Democrática, pero esto no se ha expresado en fuerza de acción de estos sectores movilizados.
Los trabajadores y el pueblo pobre deben potenciar su lucha levantando una política independiente
De desarrollarse más estos fenómenos en los sectores populares, exige más que nunca que quienes nos reivindicamos de la izquierda obrera y socialista, aunamos aún más los mayores esfuerzos para levantar una política independiente tanto del gobierno como de la oposición de derecha, una política para que se exprese la clase trabajadora con voz propia, con independencia de clase. Que no sea la derecha la que capitalice el descontento de los debajo, y se levanten con una política propia.
Desgraciadamente,sectores políticos como el PSL, buscan meter en una misma bolsa las acciones desesperadas de los sectores populares con las movilizaciones convocadas por la derecha, hablando que de conjunto en el país existiría “una rebelión obrera y popular”. Los saqueos, que se han venido incrementando en los últimos días, tal como es el caso de La Vega, expresiones de rabia y desespero protagonizadas por los sectores populares, las terminan poniendo junto a las marchas masivas de la derecha, protagonizadas por la clase media derechizada, base histórica de la reacción. Esto cuando es justamente la oposición derechista la que hegemoniza las actuales movilizaciones poniéndoles su política y su impronta.
Al poner en un mismo saco los fenómenos que comienzan a expresarse en sectores populares con las grandes movilizaciones de la derecha, impide tener una política activa y de organización para que los explotados emerjan con una política propia. La clave del momento político es enfrentar tanto al gobierno de Maduro como a la derecha organizada en la MUD, desde una perspectiva de clase y anticapitalista. Se trata entonces de levantar una política para que sean los trabajadores y los explotados los que den una salida a la crisis, con una política independiente, enfrentando a ambos bandos antiobreros y antipopulares.
Por eso hemos venido insistiendo desde que se desatara más abiertamente la actual crisis en curso en que urge la irrupción de una referencia política por izquierda, que exprese los intereses del movimiento obrero y popular y empalme con luchas de los sectores populares, de trabajadores y de la juventud. Todos los esfuerzos que se hagan hoy desde los que nos reivindicamos de la izquierda y de la causa de los trabajadores y el pueblo pobre, deben apuntar a una orientación que permita esa expresión en la escena nacional de una voz propia de los trabajadores, en alianza con los sectores populares, combatiendo tanto al gobierno del ajuste económico, la casta corrupta y la represión, como a la derecha neoliberal y demagógica que se prepara para volver a gobernar para imponer ajustes aún mayores.
Tal como lo han venido planteando los compañeros de la LTS en un reciente texto titulado Las discusiones sobre cómo confluir en una política desde la perspectiva de los trabajadores y el pueblo pobre, la situación exige una política de independencia de clase, desde los trabajadores, en la perspectiva de una alianza obrera y popular, siendo lo que está a la orden del día, levantando una perspectiva anticapitalista y antiimperialista, para desarrollar la movilización independiente de los explotados y sectores oprimidos. Esa es la gran ausencia en toda esta situación de crisis y es lo que urge superar.
En este sentido es que, como declara Ángel Arias, dirigente de la LTS, hay que levantar espacios de organización y lucha, para poner en el centro la energía de los trabajadores y el pueblo pobre para que no sea canalizada por la derecha y no sea entrampada en las políticas del gobierno, impulsando encuentros, por ejemplo, en Caracas, “para ver si podemos hacer real una expresión política que levante las demandas concretas de los trabajadores y del pueblo pobre”. |