En las imágenes se muestra la brutalidad con la que reprimieron la movilización en solidaridad con los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Nunca se dieron cifras oficiales de los asesinados producto de esta represión.
A pesar de que hay imágenes y documentos que constatan la participación de grupos para militares en la represión dictados por el Gobierno de Luis Echeverría, actualmente los culpables intelectuales y materiales siguen en total impunidad.
La represión por parte del Estado, con elementos de la policía, militares y grupos paramilitares, siguen siendo el pan de cada día de la juventud mexicana. El país de las fosas clandestinas, la represión y la militarización tiene aún heridas abiertas como el 10 de junio, en donde la impunidad sigue imperando.
La política represiva del PRI se vio en la masacre de Tlatelolco o en la del 10 de junio de 1971. Y ha llegado hasta hoy: el Estado ha mostrado su cara más cruenta en casos como Atenco, Tlatlaya, Ayotzinapa, Nochixtlán, Palmaritos y hace unos días con la represión a los normalistas de Cañada Honda y de Tiripetío, Michoacán.
Actualmente los jóvenes y los sectores organizados somos carne de cañón de esta supuesta guerra contra el narco, que profundizará sus métodos con la implementación de la ley de seguridad interna.
Hoy, nuevamente la juventud se levanta para pedir justicia para los asesinados el 10 de junio, juicio y castigo a los culpables intelectuales y materiales. Así como exigir un alto a la represión y la criminalización de la juventud.
Para conocer más de la matanza del jueves de corpus mira esta nota: 46 años del Halconazo: impunidad que no cesa
¡NI PERDÓN, NI OLVIDO! |