Conscientes que el gobierno de Maduro se sostiene centralmente en las Fuerzas Armadas, la oposición aglutinada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) volvió una vez más con su llamado a los militares. El dirigente de la oposición, Julio Borges, de Primero Justicia y presidente de la Asamblea Nacional, realizó este miércoles un llamado directo a las Fuerzas Armadas instándolos a que den una salida militar en la actual crisis. Comienzan a surgir militares de alto escalón que se distancian del gobierno, como el caso del Mayor General, Alexis López, quien renunció a su cargo de Secretario del Consejo de Defensa Nacional y Consejo de Estado (Codema) el pasado 13 de junio por su desacuerdo con la Constituyente. La oposición vuelve a ejercer presión para buscar resquebrajar a las Fuerzas Armadas o que le quiten el apoyo al gobierno.
De esta manera, Julio Borges, advirtió este miércoles a las Fuerzas Armadas que serán las "primeras víctimas" del cambio de Constitución que promueve Maduro, mediante la Asamblea Nacional Constituyente, afirmando que "La Constituyente que propone Maduro ustedes saben que no es democrática (...) y que representa nada más y nada menos que traer definitivamente el modelo cubano a Venezuela. La primera víctima será la Fuerza Armada venezolana". De allí a su llamado a que los militares ejerzan a una medida de fuerza, bajo el argumento de que "en este momento toca dar un paso decisivo que es proteger la Constitución, proteger la democracia y ser parte como Fuerza Armada del futuro, del desarrollo, de la libertad y el progreso de la nueva Venezuela".
Aunque no es la primera vez que la MUD realiza este tipo de incitación a los militares, esta vez lo hacen en lo que ellos llaman el momento de su “decisión de desconocer al Gobierno” y que “su autoridad y decisiones son inconstitucionales y no pueden ser reconocidas ni obedecidas por nadie”. Incluso hablando de la invocación de los Artículos 350 y 333 de la Constitución –que se refieren a los casos en que se debe desconocer al gobierno-, que “se impone a toda la sociedad el desconocimiento de la convocatoria del fraude constituyente, el nombramiento de nuevos poderes públicos y el llamado a elecciones libres para un nuevo gobierno”. Recordemos que el pasado 26 de mayo realizaron su marcha rumbo a los cuarteles y a la sede central del Estado mayor de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, siempre con el argumento de exigirles “que cumpla la Constitución”, que no era otra cosa a que imperen los sables en “el orden político”.
Como hemos escrito, con estos llamados, una vez más se desenmascara toda la demagogia sobre “democracia” que viene levantando la oposición al no tener ningún empacho en exigirle a los militares una medida de fuerza, pues es claro que cualquier declaración de la Fuerza Armada que salga a contraponerse a Maduro implica en los hecho el movimiento de los cuarteles para tomar ellos las riendas del país. Pues no es en la defensa de algún tipo de Constitución en lo que piensa la oposición, que inclusive llamó a desconocerla durante muchos años, sino en presionar para algún tipo de golpe de Estado.
Por eso es que Borges, en sus declaraciones, consideró como un "actor fundamental en este proceso" a la Fuerza Armada, pues consideran que mientras los militares se mantengan apoyando al gobierno es muy difícil forzar su renuncia o una caída directa. No es muy clara la situación interna de las Fuerzas Armadas, por el hermetismo de las mismas y la obvia centralidad y disciplina militar, pero hay movimientos que indicando la existencia de un estado de deliberación interna impactado por la magnitud de la crisis nacional. Por eso la oposición, apoyada en el imperialismo y todo el derechismo internacional, no se detiene en utilizar demagógicamente solo cuestiones sobre “democracia”, presiona con fuerza para que las Fuerzas Armadas terminen de tomar las riendas en la abrupta crisis política, es decir, empuja a una salida por la vía de la fuerza militar.
¿Presionando in extremis para negociar?
Pero todos estos movimientos de la oposición no pueden dejar de leerse tampoco como una presión in extremis para negociar en mejores condiciones. Es que una salida negociada a la crisis está sobre el tapete, no sólo porque se amenaza con una escalada política, sino incluso porque el llamado a Constituyente por parte de Maduro, está en fuerte crisis, al solo inscribirse el propio chavismo y tener un cuestionamiento de casi el 80% de acuerdo a las últimas encuestas. De continuar en esta línea el chavismo va a un completo fracaso si el llamado a las urnas es sumamente bajo, salvo que decida sostenerla con el apoyo de las Fuerzas Armadas, lo que no sería otra cosa que una especie de autogolpe.
Este camino, en el marco de que comienzan a surgir importantes grietas en el chavismo que debilitan su frente interno. El caso más abierto es el de la Fiscal General Luisa Ortega Díaz y los rumores de la pugna interna en las Fuerzas Armadas, donde afloran militares que se distancian como el caso del Mayor General Alexis López ya mencionado, que no llevaría más que al descalabro del gobierno de Maduro si éstas fisuras, por ahora, se terminen transformando en más abiertas. Pero también en la oposición se generan divisiones, existiendo sectores más abiertos a la negociación como otros más decididos a una confrontación más abierta, lo que puede implicar para ellos perder lo que llaman “la oportunidad histórica” de salir del chavismo. De allí las discusiones a una transición negociada.
Por eso es que desde la OEA, el Vaticano, el imperialismo, la MUD y el gobierno de Maduro, se acelera el clima de “negociación”, aunque los factores nacionales lo nieguen. El hecho incluso que desde la OEA, tanto en la reunión de consulta de Cancilleres ni de la 47 Asamblea General, no haya terminado de salir una resolución sobre Venezuela, no ha sido casualidad, sino dar espera a negociaciones en curso, pues una condena prematura contra el gobierno de Maduro podría terminar de desequilibrar la situación. Incluso durante la 47 Asamblea General, donde bastaban con tener 18 votos para emitir una resolución tampoco lo hicieron, a sabiendas de que el grupo liderado por México, Estados Unidos, Canadá, Perú, entre otros, superaban ese número de votos.
Maduro busca asegurarse un mayor control de las Fuerzas Armadas
Es por todo esto que Maduro, anticipándose a cualquier movimiento militar, este martes realizó cambios en el Estado Mayor, designando nuevos responsables en el Comando Estratégico Operacional de la FANB, en el Ejército Bolivariano, en la Armada Bolivariana, en la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en la Aviación Militar Bolivariana y en la Milicia. Y es más que sabido que los nuevos Jefes militares, también realizan automáticamente cambios en puestos claves en sus principales competencias designadas, centralmente en los militares que dirigen tropas.
Así se apunta al mayor control, con militares de mayor confianza en las zonas de mayor concentración de armamento. Desde el punto de vista estrictamente militar, Venezuela es dividida en 24 Zonas de Defensa Integral (ZODI, una por cada estado) y 7 Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI), tener el control completo es clave para Maduro. De escalar la crisis, los militares son los únicos que le podrían dar una sobrevida a Maduro, como también lo contrario, acortarle los plazos.
La única salida progresiva solo la pueden dar los trabajadores y el pueblo pobre
En el país se viven momentos críticos y de alta inestabilidad que muy difícil se pueda seguir sosteniendo en el tiempo. En un momento político donde la oposición no termina de imponerse y derrotar al gobierno, y éste no consigue darle un jaque a la derecha con sus constantes movilizaciones, en una situación de “empate catastrófico”, la mano militar cada vez más se hace presente. Por eso hemos venido alertando del peligro que representa el creciente papel de los militares, sea apoyando a Maduro, sea volcándose a apoyar una “transición” pactando con la derecha, con el imperialismo y con mediadores como el Vaticano, o como que ejerzan una salida por sus propias manos.
Tanto Maduro como la oposición de la MUD se juegan a una salida que incluya a las FANB. Sea esta por la vía de la fuerza o por algún tipo de negociación, los trabajadores y el pueblo pobre no pueden esperar nada progresivo de un acuerdo con este sector que no solo viene dejando pasar una brutal represión, y el estado de excepción, sino que se enriqueció en los últimos años en torno a la administración directa de las principales empresas y el control de los recursos del país. Se hace cada vez más necesario pelear por una alternativa de los trabajadores y el pueblo, que sea independiente del gobierno de Maduro y de la oposición de derecha.
Pero ni tras la política del gobierno ni de la oposición están representadas las demandas fundamentales de los trabajadores y los sectores populares, que son utilizados como carne de cañón en la actual crisis imperante. Por eso es que sostenemos que los trabajadores y el pueblo nada tienen que ganar yendo tras uno u otro sector, y deben pelear por una política independiente en función de sus demandas fundamentales.
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