El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó este viernes con utilizar a las fuerzas armadas como "opción" en Venezuela, escalando en la ofensiva contra el país latinoamericano.
"Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesario", dijo Trump, que tenía a su lado al secretario de Estado, Rex Tillerson; su embajadora ante la ONU, Nikki Haley; y su asesor de seguridad nacional, Herbert Raymond McMaster.
"Tenemos tropas por todo el mundo, en lugares muy, muy alejados. Venezuela no está muy lejos y la gente está sufriendo y están muriendo", agregó el presidente desde su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey), donde pasa sus vacaciones .
La repudiable amenaza guerrerista de Trump llega pocos días después de que calificara al presidente Nicolás Maduro como un "dictador", definición que rápidamente varios gobiernos de la región hicieron suya.
Trump, de hecho, llegó a recibir en el despacho oval a Lilian Tintori, esposa del opositor Leopoldo López, ahora bajo arresto domiciliario, para el que pidió la libertad.
Esa ofensiva vino de la mano de los esfuerzos en la Organización de Estados Americanos (OEA), con el denominado "grupo de los 14" países que promovieron en el organismo liderado por Luis Almagro aislar a Maduro y forzar cambios en Venezuela.
Recientemente desde el Departamento de Estado estadounidense habían apoyado la iniciativa tomada por los gobierno de la región en la cumbre de Lima y afirmaron que "Seguimos urgiendo a los Gobiernos en el continente y en todo el mundo a que tomen medidas fuertes para forzar a que rindan cuentas todas las personas que socaven la democracia, violen los derechos humanos, tengan responsabilidad por la violencia o la represión, o se impliquen en prácticas corruptas".
Estados Unidos, cuyos gobiernos son conocidos en el mundo por la violación sistemática de los derechos humanos y su intervencionismo, también impuso este miércoles nuevas sanciones a ocho funcionarios implicados en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), entre ellos Adán Chávez, un hermano del fallecido presidente Hugo Chávez.
Luego de las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente que impulso el gobierno de Maduro, el secretario de Estado Rex Tillerson afirmó, en tono amenazante que, Estados Unidos está "evaluando todas las opciones políticas" para "crear un cambio de condiciones" en Venezuela. "O bien Maduro decide que no tiene futuro y quiera marcharse por voluntad propia o logramos que el Gobierno revierta sus procesos y regrese a su Constitución", declaró en un claro tono intervencionista, que igualmente no llegaba a la amenaza lanzada por Trump.
Las declaraciones de Trump buscan mostrar una decisión fuerte de su gobierno en aumentar la presión contra el gobierno de Maduro, aunque una salida militar parece poco probable. Cruzado por múltiples crisis en el plano doméstico e internacional, el presidente estadounidense lanza una amenaza que puede no tener el efecto esperado.
Los gobiernos de la derecha regional habían logrado avanzar en una serie de declaraciones y sanciones contra Venezuela, en primer lugar con la aplicación de la “cláusula democráctica” del Mercosur y luego con la declaración de la cumbre en Lima. Si estas medidas acompañaban las sanciones estadounidense, y favorecían a la oposición derechista de la MUD, la amenaza de una intervención militar pone en una posición incómoda a estos sectores.
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La ofensiva regional contra el gobierno de Maduro, encabezada por el gobierno argentino de Macri y el del golpista brasileño Temer, se enmascaraba bajo el discurso que pedía una salida dialoguista, el cierre de la ANC y el llamado a elecciones ante la crisis venezolana. Pero es más que complicado para estos gobiernos alinearse tras la amenaza de Trump, lo que genera, en lo inmediato, una dificultad para mantener esa ofensiva al abrirse la posibilidad de una intervención guerrerista estadounidense.
Por otro lado, una intervención estadounidense abriría una “caja de Pandora” regional con consecuencias imprevistas. En especial por el rechazo que despertaría en la región, ya no en un punto alejado del planeta, sino que se podría extender hasta la propia frontera de Estados Unidos.
Ante la amenaza de Trump, el ministro para la Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, respondió que las mismas son "un acto de locura" y "de supremo extremismo". Antes, el presidente Maduro había considerado las acciones de Estados Unidos como actos de "intervencionismo imperialista".
El gobierno de Maduro y los principales miembros de la ANC, seguramente aprovecharán el discurso guerrerista de Trump, para hacer gala de un falso anti imperialismo, mientras la actual situación en el país continua agravando la crisis.
Es indudable que las declaraciones de Trump deben ser rechazadas, de la misma forma que se debe enfrentar cualquier intento de injerencia exterior contra Venezuela, sin que esto signifique apoyar las medidas que viene tomando el gobierno de Maduro.
Como comentó a La Izquierda Diario Ángel Arias, referente de LTS (Liga de Trabajadores por el Socialismo), “La imposición de la ANC prolonga el “empate catastrófico” en que se encuentra la situación nacional, mientras la crisis económica sigue provocando penurias entre los trabajadores y el pueblo pobre. Ahora con una ley presentada por Maduro, aunque esté presentada con la excusa de hacer frente a crímenes de odio, lo que puede esperarse es un salto en la criminalización de la protesta si es aprobada por la ANC”.
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El referente de la LTS agregó que “La derecha no logra avanzar, las FF.AA. siguen sosteniendo a Maduro sin que la MUD logre inducir la fractura que tanto anhela para una salida de Maduro de la mano de alguna intervención militar, lo que desnuda la falsa pose “demócrata” de la oposición. A su vez, la MUD apuesta a redoblar la presión de la derecha internacional y el imperialismo, pero no le es aún suficiente para doblegar al gobierno”.
Ángel Arias culminó diciendo que "Está claro que la política del gobierno no representa una salida a la crisis favorable a los trabajadores y el pueblo pobre venezolano. Tampoco vendrá mediante las sanciones internacionales y un eventual gobierno de la derecha. Solo una salida propia de los trabajadores podrá resolver la crisis política en favor de la mayoría de los trabajadores y el pueblo." |