Fotografía: EFE
La policía informó de nueve arrestos y las imágenes de la televisión mostraron a agentes con uniforme antidisturbios cargando contra los manifestantes, que les lanzaron petardos y otros objetos.
La huelga de los sindicatos CGIL y UIL afectó al transporte público, hospitales, escuelas y administraciones civiles en toda Italia, donde se realizaron más de 50 manifestaciones.
"Creo que es correcto hacer huelga, es momento de mover las cosas. Tenemos que empezar a hacer nuestra parte como ciudadanos y trabajadores", dijo la usuaria del transporte público Loriana Blasi en Roma.
El principal blanco de la huelga era la ley de empleos, impulsada por el primer ministro Matteo Renzi, de 39 años, que apunta a flexibilizar las restricciones para despedir empleados cuando las empresas enfrentan un mal período y debilita el derecho a protestar contra exoneraciones que no se ajusten a la ley.
Con el desempleo en niveles récord y tasas de desocupación juvenil superiores a un 40 por ciento, los sindicatos afirman que el peso de las reformas y recortes de gastos está siendo depositado injustamente en los trabajadores, por lo que no podrán contribuir a reactivar el crecimiento.
"El Gobierno tiene que cambiar sus políticas sobre empleo", dijo Susanna Camusso, jefa del mayor sindicato de Italia, CGIL. "La ley de empleos y el presupuesto no hacen nada para revivir la economía y crear empleos", agregó.
El primer ministro Matteo Renzi ha prometido que seguirá impulsando las reformas en una economía que se dirige a su tercer año consecutivo de contracción, pero se enfrenta a la resistencia de ambos sindicatos y de algunos miembros de su centroizquierdista Partido Democrático.
En momentos en que existe una creciente presión para que Italia cumpla con las metas de déficit y deuda de la Unión Europea, los “progresos” de Renzi están siendo seguidos muy de cerca por sus socios. Tanto la Comisión Europea como la canciller alemana, Angela Merkel, han pedido acciones más rápidas por parte de Roma, es decir un mayor ajuste que ya ha empezado a generar tensiones sociales en el escenario político italiano.
Fuente: Reuters |