En medio de las elecciones que se desarrollan en las trece facultades de la UBA, La Izquierda Diario entrevistó a Luján Calderaro, candidata, por La Izquierda al Frente, a consejera de la junta de Trabajo Social.
Según tu opinión, ¿Qué rol puede jugar la carrera en la realidad social?
Creo que atravesamos un momento difícil en el país, con un nuevo desaparecido en democracia como lo es Santiago Maldonado. El gobierno de Cambiemos está en una crisis política a partir de esto, pero quiere avanzar en sus planes de profundizar el ajuste después de octubre.
Pienso que Trabajo Social tiene los medios para articular la lucha por aparición con vida y otras peleas con los sectores populares, que son los que más sufren cotidianamente el gatillo fácil, la militarización de las villas y las redes de trata. Es donde más en concreto se ve el rol de las fuerzas represivas en esta sociedad. Creo que la carrera puede apostar a desnaturalizar esta realidad.
Vos pensas que actualmente la carrera de TS juega ese rol?
No, ni la carrera ni los centros de prácticas están ligados a cuestionar el rol del Estado y su vinculación con la situación en la que viven los sectores populares. Más bien se apunta a que los trabajadores sociales seamos meros ejecutores de las políticas públicas de un Estado que termina reproduciendo la pobreza, la desocupación y la represión policial.
¿Y por qué pensás que no es así actualmente?
Porque desde 1994 la carrera es gestionada por la Cullen, una agrupación peronista que hace poco y nada para enfrentar las políticas del macrismo. Hoy en día, podría haberse peleado por ser un polo de referencia en la búsqueda por Santiago Maldonado. Podría haber organizado actividades en todos los cursos para que no quede un solo estudiante de Trabajo Social que no hable de su desaparición forzosa. Podría jugarse a combatir las teorías conspirativas de los medios contra Santiago y los mapuches en los barrios, a partir de los centros de prácticas.
Si no se hace es porque lo que hay detrás de su modelo de Universidad es la construcción de un modelo de país, de un modelo de Estado que se dice “dador de derechos”, pero que sostiene a los principales aparatos de inteligencia de la dictadura militar y que dejó impune la desaparición de Jorge Julio López. El kirchnerismo no cambió nada de eso. De hecho, se jugó a reconstruir la imagen de una Gendarmería “distinta” a la Bonaerense y a la federal, lo cual le facilitó al gobierno de Cambiemos una fuerza policial difícil de poner en cuestión, incluso siendo que desapareció a un pibe.
¿Cómo opinas que se puede conseguir?
En principio, desde la izquierda estamos dando una pelea esta semana que atraviesa a todas las carreras, al centro de estudiantes y al consejo directivo. Nos parece que frente al ataque del macrismo, necesitamos un movimiento estudiantil que se le enfrente decididamente, con un centro de estudiantes que se ponga a la cabeza de estas luchas.
Peleamos por una carrera que no naturalice el rol de las fuerzas represivas del Estado y, en ese marco, por la aparición con vida de Santiago. Porque sabemos que si esto queda impune, los sectores populares con los que nos vinculamos en nuestras prácticas y los estudiantes, cuando salgamos a pelear en defensa de la educación pública, sufriremos con mayor fuerza esa represión que el macrismo quiere instalar.
Por eso mismo el jueves pasado, desde En Clave Roja, impulsamos con mucho esfuerzo y desde los cursos un paro de una hora en la Facultad, donde la comunidad educativa mostró el enorme apoyo que hay a esta causa y la necesidad de organizarnos.
¿Algo más que quieras agregar?
Si. Creo que esta lucha tenemos que darla junto a los trabajadores. Nosotros en la carrera presentamos hace un par de años el Centro de Prácticas de Madygraf, una fábrica recuperada, donde mostramos en concreto el rol que podemos jugar los estudiantes de Trabajo Social en las problemáticas de los trabajadores, que pelean por mantener sus puestos de trabajo todos los días, en un mundo donde cada vez hay mayor desocupación y, al mismo tiempo, trabajadores que laburan diez horas o más. Queremos fortalecer esta voz crítica y cuestionadora en la Junta de Carrera y en el Consejo Directivo. |