Miguel Ángel Mancera presentó el fin de semana su Quinto informe de Gobierno, frente a una Asamblea Legislativa del Distrito Federal, presidida por personalidades públicas de gran peso -no por eso de mejor reputación- como Alfredo del Mazo, así como Alejandra Barrales, Ricardo Anaya y Dante Delgado en nombre del Frente Amplio Democrático. También se destacó la presencia del titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Entre otras cosas, lo que destacó en el informe es que la Ciudad de México, supuestamente "continúa sin rebasar los puntos de contaminación para decretar la contingencia ambiental". En cuanto a residuos sólidos que se generan en la capital diariamente, destacó que éstos se aprovechan en 50%. También subrayó que "son los corredores los que sustituyen a centenas de vehículos de transporte altamente contaminantes".
Mancera miente
Distintas cifras demuestran que la Ciudad de México no ha aprobado los estándares de la limpieza del aire. Según datos generados en el estudio Calidad de Vida Internacional (estudio que atiende a necesidades empresariales) de la consultora en recursos humanos Mercer, los índices de polución colocaron a la Ciudad de México en la posición 128 (uno menos en relación a 2015) con calificación de uno en la escala del uno al diez.
Esto mientras que el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) –otro órgano empresarial– señala, con respecto a la contaminación del aire en México genera un costo de cuatro millones de pesos al año por gastos de salud y pérdida de productividad, en la medida en que los contaminantes afectan a la población.
Con respecto a la contaminación atmosférica, en la Ciudad de México las fuentes móviles que son los transportes de automotor, son las que producen el 60% de los contaminantes, seguido de la industria con el 24%, la residencial con 13% y la de servicios con el 3 por 100, según datos de la Secretaría del Medio Ambiente.
Las medidas de Mancera se redujeron a programas como el hoy no circula, la verificación obligatoria, que no resuelven nada ya que el gobierno fomenta el uso del automóvil particular sobre el transporte público, para beneficiar a las automotrices. Y esto en el marco de una crisis del transporte, que se caracteriza por el uso de unidades con poco o nada de mantenimiento, contaminantes y con reducción de las corridas, lo que redunda en el hacinamiento de usuarios en el transporte, extensión del tiempo de traslado y pésimas condiciones laborales para los trabajadores del sector.
Gobiernos al servicio de los empresarios, como el de Mancera, no tienen una salida de fondo ante la contaminación. Para ellos este servicio sólo constituye un negocio, y nos les preocupa ni importa nuestra seguridad y nuestro bienestar.
Para resolver de fondo el problema del transporte público, hace falta una planificación racional del transporte urbano bajo control de trabajadores y usuarios que termine drásticamente con la contaminación ambiental, implemente el uso de unidades no contaminantes, que se finalice el negocio de los subsidios millonarios a los empresarios del transporte, y se reduzca el tiempo que la población trabajadora y los estudiantes pierden en trasladarse entre su trabajo o escuela y su vivienda, así como el establecimiento del boleto gratuito. Todas medidas que sólo puede implementar un gobierno obrero y popular. |