En un año marcado por el debate electoral, la derecha, organizada en Chile Vamos, sale ofensiva contra cualquier avance en los derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Así lo vimos con la discusión sobre el aborto en tres causales que, aun con el 70% de aprobación, buscaron frenarlo y cercenarlo integrando en el proyecto la tan cuestionada objeción de conciencia.
Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica, y la Iglesia Católica fueron los principales portavoces contra el proyecto de ley cuando se estaba discutiendo en el Congreso, sin embargo, el movimiento de mujeres logró inclinar la correlación de fuerzas a su favor conquistando las tres causales luego de ser un derecho abolido por la dictadura militar hace más de 40 años.
Por su parte, los estudiantes de la Universidad de Chile realizaron un plebiscito que arrojó como resultado un 94,4% de aprobación del proyecto y los estudiantes de la Universidad Católica cuestionaron los dichos de Sánchez, aprobando con un 70,4% el proyecto y rechazando con un 54,4% la objeción de conciencia institucional a través de un plebiscito.
Si bien la ley aprobada sólo responde a un 3% de los casos de abortos clandestinos realizados en el país, se constituye como una muestra de lo que podemos conquistar con organización desde la base, en nuestros lugares de estudio y trabajo: el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito.
Asimismo, se debate hoy en el Congreso el proyecto de matrimonio igualitario que integraría la adopción, y la derecha ya amenaza con una nueva ofensiva contra este proyecto, particularmente contra el derecho a la filiación.
Se ha avanzado, fruto de nuestra movilización, en el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, y hoy se discute en el Congreso la ley de matrimonio igualitario y adopción homoparental, pero mucho nos queda por conquistar. Son miles las mujeres que anualmente se someten a abortos clandestinos donde las más afectadas son las mujeres pobres y trabajadoras. Asimismo, la conquista de nuevos derechos parece caminar trágicamente de la mano de mayores agravios. En lo que va del año han sido contabilizados 52 femicidios, el mismo número total del año 2016.
Es evidente que la ley actual es completamente insuficiente pues solo reconoce como femicidios aquellos ocurridos al interior del régimen conyugal o de pareja (convivientes), teniendo por resultado una cobertura muy reducida de la violencia contra las mujeres que se ejerce cotidianamente solo por el hecho de ser mujeres y, hasta ahora, no se han realizado cambios significativos que impliquen la ampliación de la ley 20.480.
Pero, aun consiguiendo mayores penas, necesarias en el caso de femicidios, no lograremos acabar con la violencia machista. La política del crimen y el castigo no es extensible a otros casos de violencia pues es un problema estructural que aporta al fortalecimiento de todo un sistema económico y social y que está presente en distintas capas y clases sociales. Esto lo comprendieron las feministas de la segunda ola: no era yo, no era él, era la sociedad. ¿Cómo enfrentar, entonces, una suma de experiencias individuales que, dialécticamente, las transforma en vivencias comunes y socialmente estructurales?
El Estado y sus leyes nos hace volver al inicio, a limitar el origen de la violencia al terreno de lo privado tratando individualmente cada caso como si no tuvieran relación entre sí; el responsable ya no sería el Estado, no sería la sociedad, sino yo y él. La violencia machista se transforma en patología y el padecimiento de la mujer en culpa.
Es que la lucha contra la opresión hacia la mujer no puede ir de la mano de quienes la reproducen. Es el mismo Estado y sus leyes el que limita el alcance de lo que comprendemos por violencia machista devolviéndola a las cuatro paredes del hogar y a la responsabilidad individual ante la ley; a la par que la reproduce a través de la precariedad laboral concentrada en la mujer o, directamente, con sus fuerzas represivas a través de la violencia político sexual tras cada movilización, o con fórmulas que buscan generar consensos implícitos para la reproducción del machismo: educación gobernada por la moral de la iglesia, publicidad sexista, entre otras.
No es entonces solo en el ámbito legal que conquistaremos derribar la opresión hacia la mujer, nuestra tarea actual como Pan y Rosas es levantar una fuerza militante de mujeres revolucionarias y de la diversidad sexual que se proponga acabar con el patriarcado y el capitalismo como régimen de opresión y explotación.
En ese camino, tal como votamos en el último plenario, buscaremos arrancar hasta la más mínima demanda, aún en su terreno legal como forma de fortalecer nuestra organización, ejercitar nuestros músculos de lucha y mejorar la vida cotidiana de las mujeres y la diversidad sexual. Levantaremos una fuerte campaña por una Ley de Emergencia contra la violencia hacia las mujeres que considere un régimen de subsidios a las víctimas; la creación inmediata de refugios transitorios y un plan de vivienda a corto plazo basado en impuestos progresivos a las grandes fortunas y a las corporaciones inmobiliarias; un régimen de licencias laborales para las mujeres víctimas de violencia que tienen empleo y de licencias y pases educativos para las mujeres que estén en el sistema educativo, así como la creación y coordinación de equipos interdisciplinarios para la prevención atención y asistencia siguiendo el ejemplo del proyecto de ley presentado en Argentina por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores.
Estas peleas son las que como Pan y Rosas Teresas Flores estamos dando en todos nuestros lugares de estudio y de trabajo. Así se expresó en el plenario con trabajadoras de Correos de Chile que conquistaron una delegación sindical y se proponen levantar una comisión de mujeres; funcionarias del ex Pedagógico que vienen a la cabeza de la lucha contra la reforma a las universidades estatales; profesoras y estudiantes de las universidades estatales, de la Universidad de Chile, la UTEM y el ex Pedagógico, y también de universidades privadas, en la Universidad Católica, quienes han sido parte de la campaña a favor del aborto tres causales que buscó enfrentar los dichos del rector Sánchez.
Pero, también daremos estas peleas en el terreno electoral, disputando con un programa anticapitalista, a través de la candidatura de Dauno Tótoro y de las candidaturas de trabajadores, mujeres y jóvenes en Antofagasta, impulsadas por el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR), en las próxima elecciones nacionales y parlamentarias, impulsando también desde aquí nuestra política por una ley de emergencia contra la violencia hacia las mujeres.
Finalmente, el plenario votó sumarse a la campaña por la aparición con vida de Santiago Maldonado, indicando al gobierno de Macri y al Estado como los principales responsables; impulsar talleres de formación política a 100 años de la Revolución Rusa, y votó nuevas vocerías por Santiago encabezadas por Bárbara Brito, vicepresidenta FECh y militante del PTR, y Claudia Ruilova Tassara, reconocida activista por los derechos de la mujer. A su vez, votamos vocerías de la diversidad sexual: Rafaella Ruilova, concejera FECh y Joaquín Romero.
Convocamos a todas las mujeres y diversidad sexual que quieran sumarse a Pan y Rosas Teresa Flores y a las campañas que nos proponemos impulsar a asistir este martes 26 a un nuevo plenario abierto de nuestra agrupación, a las 18.30 horas, en la FECh (Periodista José Carrasco Tapia nº9). |